Patadas al diccionario. Un apunte

Hay palabras que nacen con estrella y otras que nacen estrelladas. Aunque en las telenovelas el lenguaje es casi siempre correcto, y las palabras mal dichas suelen estar en el guión a propósito, también se cuela de vez de en cuando una patadita al diccionario. No me refiero a las pequeñas diferencias entre el español de España y el español de América, como por ejemplo el hecho de que en América apenas se utilice el subjuntivo como tiempo verbal (fuera o fuese, hubiera o hubiese sido…) en el lenguaje hablado o que utilicemos distintas palabras para las mismas cosas, durazno-albaricoque, frutilla-fresa, ni siquiera a la utilización de coloquialismos o regionalismos como mina-chica, pileta-alberca-piscina, güero-rubio… Me refiero lisa y llanamente a palabras mal pronunciadas.

Una de las palabras más castigadas del castellano actual es una humilde palabra de origen francés que sirve para nombrar una comida muy frecuente en los hogares españoles. Esa palabra es “croqueta”, definida en el diccionario de la Real Academia de la Lengua como “Porción de masa hecha con un picadillo de jamón, carne, pescado, huevo, etc., que, ligado con besamel, se reboza en huevo y pan rallado y se fríe en aceite abundante. Suele tener forma redonda u ovalada”. El nombre de este pobre guiso es generalmente asesinado, destripado, pisoteado, hasta el punto de que estoy segura de que la mayoría no sabe exáctamente cuál es el nombre correcto. Así, la pobre croqueta, que se pronuncia así cro-que-ta, en la mayoría de las ocasiones se convierte en “cocreta”, “crocreta” y ¡válgame Dios! hasta “clocleta”.

Ahora bien, en mi vida he oido esta palabra pronunciada en una telenovela. Puede que sí la haya oido y me haya pasado inadvertida, pero no me viene a la mente ninguna escena en la que los personajes estén comiendo y digan algo como “pásame las croquetas”, quizá porque no se considera una manjar digno de casa de los ricos de las telenovelas, que son los únicos que en la ficción se sirven la comida de unas estupendas fuentes dignas de ser pasadas de unos a otros.

Aunque la palabra croqueta no sea de las castigadas en las telenovelas, hay dos que sí se utilizan y que también son maltratadas con frecuencia, con el problema añadido de que muchas veces las pronuncian personajes pretendidamente finos, con lo que las palabrejas, una vez dichas, rechinan como cuando rascas una pizarra con la uña. En todo caso, la mala pronunciación de la palabra croqueta podría tener una disculpa en el hecho que pocas veces vemos la palabra croqueta escrita en ningún sitio, salvo en las cartas de los restaurantes, pero eso no ocurre con las que vamos a comentar a continuación.

Empezando por la menos importante, y en segundo lugar, está la palabra “aeropuerto”…AEROPUERTO, A-E-RO-PUER TO ¿Parece fácil verdad? Los aeropuertos salen con frecuencia en las telenovelas, y hay numerosas escenas en las que el chico y la chica se han ido al aeropuerto y la chica y el chico, o sea la otra parte de la pareja de la telenovela, tiene que correr hasta allí para detenerlos y que no se vayan para siempre jamás (como si por el hecho de salir el avión impidiese al que se queda en tierra subirse en el avión siguiente, pero esa es otra historia). Salen aeropuertos en “Café”, en “Nano” por poner un ejemplo, y en otras novelas el héroe o heroína se ven interceptados o perdidos en su camino hacia ese lugar, como por ejemplo en “Te Voy a Enseñar a Querer” o incluso en “Yago”.

O sea, estamos de acuerdo en que los aeropuertos salen bastante en las telenovelas, pero el problema es que con frecuencia el aeropuerto, en labios de algún actor o actriz desaprensivo, se convierte en A-REO-PUERTO, o sea, la “e” cambia milagrosamente de sitio y de estar delante de la “r”, por arte de birlibirloque pasa a estar detrás. Incluso aunque en las telenovelas pasen muchas cosas que son increibles, ese fenómeno de traslación de letras entra dentro de los fenómenos paranormales ¿No se llama telequinesis la posibilidad de mover objetos de sitio con el poder la mente?¿Son las letras objetos? Horrible duda.

Pero la que se lleva la palma por la cantidad de veces que es mal pronunciada, es otra palabrilla que sí se pronuncia prácticamente en todas las telenovelas que se precien. Esta palabra es “monstruo”. “Fulanito es un monstruo””¡Eres un monstruo!” y más frases por el estilo. Cuando la vuelvan a oir en una telenovela, fijense bien, porque tienen muchas posibilidades de oirla mal dicha que bien. Los monstruos (MONS-TRUOS) de las telenovelas casi sin remedio se convierten en “mounstros”, e incluso, que esto ya es de nota, en “mounstruos”. Como además, esta es una palabra muy propicia para hacer énfasis en la maldad del individuo receptor del epíteto, el malvado en cuestión es castigado por partida doble. Por un lado le injurian, y por otro le castigan el oido. Como echar sal a la herida…

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Comments

  1. Jajajaja! Genial! Menudas mounstras (en el buen sentido) las de la redaccion! 🙂

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