Tom, tom tómbola. Por fin la entrevista a Pablo Echarri.

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Con considerable retraso sobre lo previsto, por fin podemos publicar la nota de la conversación que Todotnv tuvo con Pablo Echarri. Como disculpa, sólo podemos explicaros que, dado que estuvimos más de dos horas con Pablo, la memoria del vídeo se agotó y tuvimos que continuar grabando con las cámaras digitales, hasta que también se agotaron, por lo que la transcripción de todo el material ha sido trabajosa. También ha influido el hecho de que la entrevista fuera más una conversación, con constantes interrupciones, risas y saltos de un tema a otro, que un diálogo ordenado. Por eso, aunque la entrevista está transcrita como tal, ha requerido un trabajo de clasificación y montaje como si fuera un puzzle.

Por alguna extraña razón, a los admiradores de un artista no nos basta con conocer su excelencia en el oficio, sino que casi siempre queremos saber más. No se trata de conocer detalles íntimos, que sólo a ellos atañen y que no deberíamos invadir, por respeto y también como ellos dicen, porque el excesivo conocimiento del actor hace que acabes no creyendo los papeles que representa, pero de alguna manera, para poder admirarlos, necesitamos pensar que también como personas merecen la pena, que no son sólo una cáscara. Por esa razón, sabiendo que compartís nuestro interés, intentaremos explicaros alguna de las impresiones que obtuvimos en la charla, aún sabiendo que las impresiones son sólo eso, y que sólo muestran una faceta de la persona.

Las entrevistas son conversaciones que parten de una situación de desigualdad, primero porque el entrevistador conoce muchos datos del entrevistado (o al menos los debería conocer) mientras que el entrevistado no sabe nada de la persona que tiene enfrente, y segundo porque el mismo ritual o protocolo de la entrevista se plantea como una relación pregunta-respuesta, en la que todas las preguntas provienen de un lado y todas las respuestas del otro, o sea, la pura mecánica de la entrevista tampoco permite equilibrar ese desequilibrio inicial. Con esta premisa, si tuviéramos que decir qué nos llamó la atención del Pablo Echarri, además del interés de sus respuestas, su cercanía y su humor, fue precisamente que no se limitó a ser receptor de las preguntas y responderlas, como si se tratara de un juego de frontón, sino que él por su parte también parecía observar atentamente lo que ocurría a su alrededor, los gestos y forma de hablar del “contrario” como si a pesar de que la relación humana establecida fuera a ser por fuerza efímera, necesitara que el interlocutor fuera una persona y no una simple “máquina preguntadora”. Esa observación se manifestó a lo largo de la conversación, en comentarios, detalles y bromas, que evidenciaban los detalles personales del entrevistador que Pablo iba captando.

No sabemos si es porque esperamos que las personas, o mejor los personajes, (en el sentido teatral y original del término) famosos estén totalmente ensimismados en su propia importancia, pero el hecho es que la curiosidad y trato de Pablo resultan atrayentes y cálidas.

Una última advertencia. La entrevista está transcrita en español de España, porque al transcribirla se nos escapaban principalemente los tiempos verbales argentinos del “podés”, “hacés”, “expresás” etc, pero os aseguramos que el acento de Pablo es tan porteño y cantarín como estáis acostumbrados a ver en sus trabajos. ¡Ah, y se nos olvidaba! Su pelo es tan bonito y tan suave como parece en la televisión…

Resistiré fue una historia diferente al resto de telenovelas que se habían hecho hasta entonces y sorprendió precisamente por eso. ¿Es posible que una historia como esa vuelva a repetirse en la TV actual. ?

La verdad es que, desde el comienzo, hubo una necesidad imperiosa, si no de sorprender, sí de ser más conscientes de ciertas cuestiones que tienen que ver con la historia y la realización y que definitivamente provocan o dejan un producto completamente diferente una vez terminado.

Resistiré fue la unión de una serie de cosas que ya por haberse unido iban a producir algo diferente. Fue la inteligencia del productor la que abrió la puerta a dos autores, Mario Sedade y Gustavo Velati, que habían hecho tres unitarios muy prestigiosos en los que destacaba la profundidad con la que se trataban los temas. Yo desde el comienzo les admiraba mucho y nos propusimos hacer una novela, se la propusimos al canal…

Y respecto a la originalidad de la televisión argentina y la expresividad de nuestros actores, quizá al habernos mezclado con otras culturas haga que nos dé menos pudor. También el hecho de vivir en Sudamérica y tener una realidad de vida decididamente diferente, haga que, tanto el actor como el director, o el que hace las novelas, supla la falta de material con puro ingenio. Con todo, creo que no todo en la televisión es así de original. Algunos utilizan una fórmula hasta que se gasta y no se puede exprimir más.

Los programas de televisión ahora están sometidos a la tiranía del rating, y en particular en España, las cadenas no esperan a que los productos se consoliden. ¿Cómo se vivió el tema del rating con Resistiré, que fue un producto tan nuevo y original que hubo que esperar unos tres meses que calara o se consolidara en el interés del público?

Esa resistencia o ese “aguante” es lo que hizo que funcionara. Para las espectativas de un canal como Telefé, líder de audiencia, al principio el rating no se logró, pero Telefé la sostuvo porque quizá no tenía el rating, pero sí era una serie con buena crítica y prestigio, y también tenía la publicidad vendida y un tipo de público que interesaba (desde el punto de vista publicitario).

Yo he tenido la suerte de trabajar, o la cosa se fue dando de forma que pude hacer proyectos mucho más en equipo, que hiciera que el proyecto se mantuviera y funcionara el boca oido. El caso es que la cadena la sostuvo y eso permitió que a dos meses del final el programa explotara.

En Resistiré hay un elemento nuevo, una ruptura con algo que es casi una regla de oro de las telenovelas, en las que la trama tiene que ser simple, y se presenta desde el principio, y a partir de ahí todo se trata de las peripecias de los amantes hasta el final feliz (yo soy partidario de los finales felices). En Resistiré se hizo todo lo contrario. Se había decidido contar los perfiles sin desvelar la trama, y al principio eso era muy aburrido. La trama de las telenovelas está llena de repeticiones porque está previsto que la gente la vea mientras atiende a otras cosas, se levanta, va a la cocina, vuelve, sin perder el hilo. Sin embargo, con Resistiré fue la primera novela en la que el público no se movía del asiento durante toda la emisión.

Resistiré dio la oportunidad a los matrimonios de poder ver la televisión juntos. Y si hay algo que convoca a una pareja ante el televisor, entonces no se van a otro programa, lo que aumentó el público objetivo de la serie, un público además de un segmento publicitario que era muy interesante.

Los personajes en Resistiré, y más concretamente tu personaje vive una transformación y una evolución personal, un crecimiento, que tampoco se había visto antes en una novela, o no de esa manera, porque se trata de una evolución, visible para el espectador, pero que se muestra de una forma muy sutil, y además no se habla de ello. ¿Esa evolución era parte del personaje o fue una aportación tuya?

Cuando las cosas suceden así, hay un acuerdo mutuo. Cuando un proyecto funciona como en Resistiré, es porque hay un conjunto de gente y energía que combinan en un punto y que sobre la marcha empiezan a tener un código propio y personal y todo se alimenta de todo. Yo, como actor propongo algo, y el autor lo está viendo, día tras día, y a través de lo que yo le propongo en la pantalla, empieza a escribir y a favorecer, porque no conviente que estemos disociados y que el autor quiera un personaje al que yo le esté imprimiendo un dramatismo diferente. Es conveniente que yo me sume a él, o él a mi, o las dos cosas, que yo me sume a la propuesta momento y haya momentos en que él me sepa leer y escriba a propósito de eso.

Yo lo que sí necesitaba, y había sido una propuesta mía, y casi una condición, porque eso es lo que hace que el personaje sea interesante para mi, es que de alguna manera hubiera un tránsito entre el Diego Moreno que vendía ropa, y que quiere zafar y encontrar un hueco para trascender, que es lo que todos quieren a esa edad. Te vas dando cuenta de que primero sueñas mucho, y luego la vida se te va pasando…

En Resistiré se había intentado huir de todos los tópicos, por ejemplo nunca se había visto un galán que fuera más humano y más cercano a las mujeres. Por ejemplo en la escena en la que a Julia se le rompe el pretel (el tirante) del vestido, se desdibujaron un poco los límites típicos. Lo que desestructura es mostrar a un heterosexual, un hombre, cosiendo un pretel. Con esta escena sabíamos que si pasaba el prejuicio del galán cosiendo, iba a producir un efecto en el público.

Otra de las cosas innovadoras, tanto de Resistiré como de Montecristo es que no son novelas típicas en el sentido de que los protagonistas aunque se amen o no están juntos o el amor no es el centro de la trama.¿Crees que está cambiando la telenovela como producto o simplemente estás tu eligiendo personajes diferentes a los que hacías hasta ahora?

Creo que eso es algo mío. A mi contar la historia me aburre…Me gusta que el amor sea parte de la trama, pero no que sea la historia esn sí. Los encuentros y desencuentros entre el héroe y la heroína, que además tienen que ser personajes inmaculados…me aburren, pero me aburren mal, a no ser que contemos una historia de amor tremenda, que sea algo complejo.

¿En Argentina el público de la telenovela es predominantes femenino o es un producto dirigido a ambos sexos?

Yo necesito que el público sea mixto y por eso introduzco otros temas diferentes al puro amor. Yo las telenovelas las hago para los hombres, porque la mujer (no se ofendan, chicas) se conforma con lo tierno de la historia de amor, le basta con que haya una escena tierna, aunque no sea importante para que la mujer diga “¡es que es taaaan bonito!” (risas), pero el hombre no. El hombre necesita que el conflicto esté atado de forma precisa, porque si no se le cae. Cuando no es creible, pierde el interés y cambia de canal. Es lo que yo hago como espectador, y cuando veo algo que no me cierra me desilusiono.

Montecristo era una telenovela arriesgada en su planteamiento por la información político-histórica del melodrama. ¿No tuviste miedo en embarcarte en un proyecto que no era comercial y podía no tener éxito precisamente por retratar algo que los argentinos todavía viven a flor de piel y es muy polémico? ¿se planteó esa diferencia como parte del producto y lo vivisteis como un riesgo o no fuisteis conscientes de eso y lo tratasteis como un producto más?

Montecristo, la obra original, tiene un coflicto político relacionado con el exilio de Napoleón, con una carta que le entregan a Edmundo Dantés para los adeptos a Napoleón y una traición que convierten a Dantés en un apestado que tiene que ser eliminado.

Adriana Lorenzón, que es la magnífica guionista de Montecristo, pensó desde el principio que el conflicto político tenía que ser suplantado por otro conflicto “político”, en el sentido de que no podía ser sustituido por narcotráfico o algo así. Adriana tuvo el acierto de transportar la trama a los años de plomo de Argentina, de la apropiación de niños y cayó perfecto.

Históricamente, los productores siempre pensaron que hablar del proceso de reorganización nacional, que hablar de la dictadura era algo que iba a espantar a los televidentes, que iba a dividir, así que lo hablamos mucho y asumimos, o el canal asumió el riesgo y fue una decisión maravillosa, porque Montecristo se convirtió en un hecho social que trascendió el hecho artistico.

La inquietud social que se produjo hizo que en ese tiempo se recuperaran a dos chicos de los desaparecidos, y las “abuelas de la plaza de mayo” que son una organización muy respetada y admirada en Argentina, dirigida por Estela de Carlotto, que es una mujer espléndida, un prodigio de sentido común, de fuerza y de sensatez, adoptaron Montecristo como una bandera.

Además, por esa época se cumplieron 30 años del proceso, y el Gobierno, que después de todo son los que zafaron o sobrevivieron a esa época, también lo asumieron como propio, cosa que a mi me asustó mucho, porque Argentina es un país muy especial, y también por experiencias personales, no sé si saben que secuestraron a mi papá, que a mi me movían muchas cosas.

En ese momento también se había reemprendido el juicio contra los represores, se juzgaba a Echecolatz, y desapareció uno de los principales testigos, por lo que en cierta forma volvimos al tiempo del terror y el miedo de esa época.

Para mi la novela fue un acto movilizador que poco pude disfrutar, porque el trabajo era excesivo y el compromiso demasiado grande, porque mi intención había sido sólo hacer una novela. Me encantó hacerla, pero el proyecto me removió muchas cosas, porque no yo no podría haber representado a Santiago Díaz Herrera sin haber vivido esa circunstancia, porque Santiago estaba en carne viva constante, y a mi de eso me quedó algo…

Pero en la película “Crónica de una fuga”, que hiciste inmediatamente antes o inmediatamente después de Montecristo haces el papel de Huguito, que es un torturador. ¿cómo viviste ese tránsito de víctima a verdugo y cómo realizaste ese proceso de interiorizar, comprender o justificar lo que hace, aunque sea a sus propios ojos?

Para interpretar a un personaje, hay una necesidad de no juzgarlo. Yo no juzgo a mis personajes si decido hacerlos. Si me provoca alguna cuestión negativa no lo hago. El caso es que este personaje sí me provocaba una cuestión negativa, casi física, pero sé que tiene una justificación.

Los militares, más allá de ser abominables tenían una convicción, porque la doctrina que reciben desde la cuna es tan ferrea que no tenían oportunidad de pensar o de actuar de otra manera. Ellos pensaban que estaban en guerra, y para acabar con esa guerra decidieron, para sacar un arbolito, “la planta podrida” como ellos decían, hicieron un agujero del tamaño de la capa de ozono. Decidieron suprimir no sólo a los enemigos, sino a todos los que estaban relacionados con ellos, los nombres que aparecían en sus agendas, su peluquero, su cuñada…Ese plan de exterminio provocó un agujero generacional que que se vive hoy en Argentina.

Interpretar a Huguito, entenderlo, era claro, él estaba dentro de esa guerra y ocupaba un lugar en esa guerra, y había una cuestión de obediencia debida muy fuerte, que era suficiente para mi.

Pasar de un personaje a otro me permite, además de una catarsis, a mi como actor me amplia la gama, la diversidad de personajes que puedo mostrar. Yo una de las cosas que más agradezco de esta profesión, es que me ha dado la posibilidad de desarrollarme como persona de la mejor manera, al extremo, de quemar etapas, de probar, de equivocarme y corregir y volver y de cumplir muchos sueños. Yo cumplo muchos sueños. A mi, venir a España me parecía algo muy lejano, casi imposible. Nunca pensaba que iba a viajar a España y mucho menos que mis tíos y mis primos españoles estén orgullosos de mi, que vivo en el otro extremo del mundo. Y que eso a la vez, este trabajo, esta profesión tan rutilante y tan de atención en general no me haya maleado o socavado como persona sino que me haya ayudado a transformarme en otra otra, e intentar estar siempre un poco mejor…esto es lo que más disfruto ahora…

Tu has participado tanto en TV como en el cine ¿Hay diferencias en la creación de un personaje para una historia contada en dos horas que en 150 capítulos?

Es muy diferente. Para mi, la forma, el marco, el personaje propiamente dicho, es el cine. El tránsito del personaje del principio al fin, tal como yo lo concibo, es el del cine porque como el tiempo es más corto el tránsito tiene que ser muy minucioso, en tal escena hay un cambio…, en tal momento vira… y final.

En la telenovela es un trabajo más inicial. Uno tiene que tener claro lo que tiene que contar en el comienzo, en el arranque, y luego hay que dejarse llevar por la historia. En la telenovela hay mucho tiempo si uno no ha encontrado al personaje en el comienzo, como tampoco puede que lo haya encontrado en el comienzo de una película, pero en la película existe ya un mapa de ruta, aunque luego tengas revelaciones sobre el personaje a la mitad, que comentes con el director y haya que tomar otro camino. En la telenovela lo importante es empezar, no sabes lo que va a pasar porque no está escrito y no conviene establecer parámetros muy fijos, porque la telenovela es algo vivo, que respira, que siente, que cambia de opinión…

Sobre el papel ¿cuánto hace falta para describir un personaje?¿cuántas pistas te da un guión?

Depende, porque la descripción del personaje está en el papel, pero luego se va delineando en las charlas con el autor. Hay diferentes formas de trabajar, no son todas iguales.

En una película , el guión normalmente llega terminado al actor, pero también puede ser que el proyecto empiece con el actor ya dentro y la investigación del personajes se va haciendo desde el comienzo y la vamos haciendo juntos. Uno debe tener la maleabilidad para saber que no todos los personajes son iguales ni se pueden encarar de la misma manera.

¿Te has planteado hacer más cosas en el cine, más allá de la actuación?

Sí, cada vez más. A mi ser actor fue un poco la puerta que me abrió el medio y el instrumento que me dio la posibilidad de entrar en un mundo fascinante, que es el de la ficción, ya sea el cine, la televisión o el teatro. Y en ese mundo fascinante hay trabajos, que tienen que ver con la gestión de los proyectos, y que me parecen más interesantes y atractivos que meramente actuar.

¿Lo importante es contar historias, aunque no sea con tu cara?

Sí, de hecho me gusta más que no sea mi cara, porque te da más juego y así puedes contar historias en las que no tengas que tener una edad, y eso tiene mucho que ver conmigo, porque voy creciendo, va avanzando el tiempo y me interesa y quiero que mis personajes crezcan acorde con mi edad.

Es lo malo de lo que a veces ocurre en la televisión, que te encasillan en un personaje, te ponen ahí, y luego quieren que sigas haciendo de galán, que te tiñas el pelo, pero que sigas siendo el mismo. A mi eso me parece patético y me da mucha vergüenza hacer ese tipo de galanes, demasiado empalagosos. A mi me gusta seducir, pero para seducir no hace falta está todo el tiempo con la pose (aquí Pablo pone pose de culturista).

El galán, aunque los tiempos cambiaron mucho, era un tipo que se dedicaba a seducir y nada más, no se ocupa de nada y siempre es el último que se entera…

A nosotros ese tema, esos guiones tan malos no ponen muy nerviosos..

¡Pues imagínate cómo me ponía a mi!¿Cómo puede ser que todo esto pase detrás de mi y yo no me entere? El galán está tan enamorado, taaan enamoraaaado, que no ve nada.

Y a tí, ¿cómo te influyen todas esas cosas que sabes del medio como espectador?¿Eso hace que pierdas la inocencia, la frescura?

No, soy un espectador muy inocente igual. Tuve muchas etapas, una etapa en la que no creía nada, me quedaba con la luz o con algún error, algo que te saca y ya no te puedes meter, pero la verdad es que soy fácil de convencer como espectador, y eso a veces también es un tema porque cualquier historia me parece grandiosa y puede que sea una boludez, pero me llega mucho la emoción.

¿Como se lleva ser admirado y querido por tanta gente. Además en tu caso que tambien tienes pareja actriz ¿Como se soporta la fama? ¿Qué se siente cuando descubres que la fama te da un poder sobre la gente, que más allá de tu trabajo, ser actor te da un poder que podría parecer casi místico?

Pues es algo que se va transitando. Es un poder virtual extraño, que uno deber interpretar, aunque yo todavia no lo he descifrado del todo después de 13 años de carrera.

Es un poder que, si no es bien comprendido, te puede destrozar porque puedes creer que verdaderamente sos vos ese poder, cuando en realidad no es algo propio, porque es un poder que te otorga salir en la televisión.

Yo no creo ser poderoso, creo que es algo de la televisión, que el que sale existe y el que no no, y eso te otorga, no puedo decir poder, sino ciertos dones. He reflexionado mucho sobre la naturaleza de esto y para lo que puede servir, porque bien dirigido puede ser algo muy bueno, y también puede ser muy malo.

¿Y te da miedo?¿Ese sentido de la responsabilidad te asusta?

Sí, pero fue mutando con el tiempo. En un momento pensé ¡guau, mira lo que tengo!, pero luego me dije, yo no quiero, ¿por qué tengo que cumplir ese rol si yo solamente actuo?. Porque las requisitorias son muy grandes y puedes involucrarte en situaciones muy dolorosas, porque en un sentido está muy bien poder ayudar, pero por otro te provoca una impotencia…

Creo que este poder es útil en ocasiones, como cuando ocurre una catástrofe, donde tu petición de ayuda sirve, pero para otras cosas no sirve. A veces ayudas dedicando un poco de tu tiempo y eso es bueno, y la gente a veces te da las gracias por tu tiempo, cuando piensas ¡mi tiempo antes no valía ni tres centavos!

Mi relación con ese poder, como ya dije, fue mutando, y me voy amigando cada vez más, aunque tengo que filtrar porque la requisitoria de la gente es muy grande, y tienes que entender cuál es tu rol, que no es el de sanar, o sustituir o completar algo, sino simplemente de actuar, de hacer algo en algún momento, poder ser parte de ese acercamiento a la gente para provocar algo determinado.

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La entrevista acaba aquí, aunque la conversación siguió por otros derroteros y con otros temas igualmente interesantes. Gracias a Pablo Echarri por su amabilidad y su disposición para contestar todas nuestras preguntas y comentar sus impresiones más allá de lo que la mera cortesía le obligaba.

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Comments

  1. PATRICIA dice:

    Una de las mejores entrevistas que he leido en los ultimos tiempos que denotan no tan solo un actor sino sobre todo una persona muy interesante. Gracias a todotnv que supo sacar información mucho más completa y realmente personal que la acostumbrada en las clásicas entrevistas a los famosos y que nos ha ayudado a conocer al verdadero Echarri, su forma de trabajo y sus inquietudes.

  2. me encanto la entrevista…gracias a la gente de todotnv por hacerla

    Saludos

  3. me encanto la comedia montecristo y mas la perte cuando laura te vio con mati y se puso a llorar

    BESOS
    MELINA

  4. consuelo dice:

    hola Pablito,
    🙂
    no se si un dia leas este mensaje pero me encanta tu actuación y estas hecho un mango jajaj

    y bueno …
    te mando un abrazo desde ecuador

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