“The King 2 Hearts” – MBC (2012)

RESUMEN

Este drama se desarrolla en nuestros días, en una Corea del Sur ficticia está gobernada por una monarquía constitucional. Lee Jae Ha es un príncipe, hermano del Rey, y es una persona materialista que no se preocupa por la política. En unas maniobras militares se enamora de Kim Hyang Ah, una agente de las fuerzas especiales de Corea del Norte.

NUESTRO COMENTARIO

¡Pero se puede saber qué les han dado a los guionistas coreanos para que últimamente se carguen a los personajes sin ton ni son! ¡Pero de qué van?

Como pueden ver por este comienzo, estoy furiosa. Por si no tenía suficiente con la deshidratación aguda de “Padam, Padam“, en la que los guionistas se ensañaban con los personajes de la manera más vil y rastrera, aquí también nos cambian las reglas del juego y te dejan con un palmo de narices debido a una decisión que no viene a cuento ni hacía la menor falta.

Fuera de eso, “The King 2 Hearts” es un drama bastante entretenido básicamente por los personajes encantadores (casi todos) que aquí aparecen.

La historia es un cuentito, chico encuentra chica con la que estaba destinado a no entenderse, pero sí se entienden, y encima se enamoran. El chico es el hermano del ficticio rey de Corea del Sur, el actor Lee Sung Min, que es el que hacía de médico botarate y pelotero en “Brain” y como las he visto seguidas me he quedado sorprendida de lo que cambia. A diferencia de todas las familias de ricos coreanos que he visto hasta ahora, la familia real de este drama es la gente más normal, encantadora y cariñosa que he visto. Creo que es incluso la familia más encantadora de todas, ricos y pobres, porque se quieren, se aceptan, se perdonan, se enfadan, pero nunca son intransigentes ni se imponen cosas los unos a los otros, y maravilla de las maravillas, no se meten en lo que no les importa ni se invaden. Lee Jae Kang es el hermano mayor, serio, bondadoso y tranquilo, Lee Jae Ha es el hermano segundo, frívolo, peleón, arrogante, despreocupado e irresponsable, y Lee Jae Shin es la hermana pequeña, una chica a la que le pesa un poco la “princesez” porque quiere ser cantante, pero que es una buena chica.

Como parte de los programas para acercar a Corea del Norte con Corea del Sur, al rey se le ocurre que un equipo conjunto, integrado por militares de los dos países, participen en una competición internacional por países que consiste en “juegos de guerra”. Como Jae Ha acaba de salir del servicio militar (donde ha sido un plasta considerable), a Jae Kang no se le ocurre más que incluir a Jae Ha en el equipo de Corea del Sur, a lo que éste se resiste como gato panza arriba. Al final, el Rey gana, no porque sea rey sino porque los dos hermanos se quieren muchísimo. En los entrenamientos, Lee Jae Ha conoce a Kim Hang Ah, una agente de los servicios especiales de Corea del Norte, una chica que pelea como un león, pero que al mismo tiempo está preocupadísima porque ser tan buen soldado hace que los hombres huyan de ella como de la peste y no logra novio ni a tiros. Por supuesto Jae Ha se dedica a decirle todo tipo de perrerías, riéndose de su falta de feminidad, porque sea lo que sea que quiere decir ser femenina, Jae Ha lo tiene clarísimo: ser guapa, ser guapa, ser guapa…y así hasta 100, y ya en el 101, ser dócil, ser encantadora, infantiloide…aegyo, en suma. En lo de guapa, es una risa, porque Ha Ji Won es guapa pero te hacen creer que no, en lo demás, el personaje no encaja muy bien…al principio.

Contra todo pronóstico (hablo en sentido figurado, porque por supuesto que estaban predestinados a entenderse), los dos se enamoran, y como de verdad el Rey quería propiciar un matrimonio que uniera los dos países, está encantado…al contrario que los ciudadanos de los dos países, porque dado que la propaganda de los dos lados se dedica a demonizar a los del otro, los del sur ven a Hang Ah como el coco sacamantecas y los de norte ven a Jae Ha como un representante de la corrupción capitalista.

En los primeros capítulos, la historia es una comedieta en la que se ríen de las ideas preconcebidas que cada lado tienen de los otros, y hay que reconocerles a los guionistas el mérito de que admiten que ambos lados mienten como bellacos y generalizan más bellacamente todavía, para arrimar el ascua a su sardina y manipular a la gente. Es decir, que no cargan las tintas para exagerar en demasía los rasgos caricaturescos de los coreanos del norte y, de hecho, Hang Ah es uno de los personajes heróicos, decentes, honorable a prueba de bombas, leal y valiente. Puestos a reirse, en esta novela se ríen, de manera amable, de los prejuicios de todos.

En estos primeros capítulos, como decía, estamos jijí jajá, qué monos son todos, viviendo tan tranquilos, aunque hay un malo muy malo por ahí…pero de repente la historia se vuelve progresivamente más sombría, la trama se tensa, los conflictos se agudizan, la situación se agrava…hasta pegar un pelotazo que te deja KO, por inesperado y gratuíto…y luego se atreven a que el final sera colorín colorado. Pues oigan, no, yo sigo enfadada y llorosa.

El problema que yo le veo al cambio brusco de expectativas es que quizá el error más gordo sea la figura del malo malísimo, que es tan malo que hasta escupe al hablar (se ve a contraluz). Es verdad que la historia es un cuento, pero en el cuento todos los personajes son humanos y reales, o sea, se han preocupado de que no sean huecos, estereotipados y simplistas. Sin embargo, todo lo que rodea al malo es de tebeo, han puesto un malo tipo Lex Luthor, el de superman, pero no el de los comics, sino el de las películas, un malo monolítico, caricaturesco, desde cómo va vestido de mamarracho payasesco hasta todo lo demás. El malo elegido, que es perverso (el mismo actor que hacía de malo en “Tree with deep roots“, otro con el que repito) es el presidente de un conglomerado poderosísimo, aparentemente legal pero con raíces delictivas, que tiene comprado al mundo entero. Contra este malo tiene que pelear Jae Ha como Don Quijote contra los molinos de viento.

Desde mi punto de vista, los personajes tienen que tener una coherencia. Desde el momento en que la historia es ficción (todas lo son) pero es narrada y filmada como una historia de gente real (a diferencia de la historia de “My Princess” o “Goong” en la que en todo momento los personajes tienen ese componente de fantasía), no puedes poner de malo a una especie de “Joker” el malo de “Batman”, que mata y asesina abiertamente. O tienes un malo al que no se le nota que es malo, un director de una multinacional que da una imagen a todo el mundo que tiene un lado oscuro pero que hace todo bajo cuerda, lo que permite que los países guarden las formas a la hora de defenderle, o tienes un jefe mafioso, totalmente al margen de la ley, que puede haber comprado algunas voluntades, pero no todas y al que, desde luego, ningún gobernante que se precie se atrevería a proteger en público. Lo que no puedes tener es a un chiflado, que se le nota en la cara que está chiflado, que se mueve por el mundo con una asesina a sueldo, que todo el mundo sabe que es asesina a sueldo, y pretender que nos creamos que este sujeto se le pone Obama al teléfono.

Fuera del tema de la personalidad del malo y de que exageran un poco la soledad e indefensión de Jae Ha para defenderse de las perrerías que el malo le hace (les hace a todos), “The King 2 Hearts” es una historia sobre el crecimiento personal de Jae Ha, de cómo alcanza a trompicones la madurez, equivocándose y cayéndose, de cómo va ganandose el respeto, no sólo de la gente, sino de sí mismo, de cómo ese proceso de madurez consiste en dejar que la gente se acerque a ti, en arriesgarte a que te hagan daño pero confiar en que no te lo hagan, de cómo uno tiene que aceptar la responsabilidad y las consecuencias de sus propias decisiones y actos. En ese proceso, Jae Ha está acompañado por Hang Ah, en una relación verdaderamente igualitaria en la que él le consulta a ella, y la escucha y está dispuesto a protegerla, pero deja que ella también le proteja a él. Una relación en la que ninguno vale más que el otro. Jae Ha no vive este proceso ni él solo, ni siquiera a consecuencia de una decisión voluntaria, sino, y eso es lo más bonito de todo, aunque empieza empujado por las circunstancias, lo que le hace seguir y mejor es la confianza que tienen los que le quieren y le admiran en que él puede hacerlo y, además, no les va a defraudar. Ante esa situación, a Jae Ha no le queda más remedio que intentar cumplir sus expectativas.

Las mujeres de este drama, no sólo Hang Ah, sino la reina y Jae Shin también, son mujeres que se salvan a sí mismas, mujeres capaces, listas, buenas. Yo tengo el problema de que Ha Ji Won es una actriz que no me acaba de gustar del todo, porque la veo bastante inexpresiva. En este drama se da, además, la circunstancia de que habla con acento o dialecto de Corea del Norte, con el resultado de que no sabes en ningún momento de qué va, si habla en broma o en serio.

A diferencia de Kae Ha, Hang Ah no evoluciona porque desde el primer momento es heróica, fuerte, y decente. Como ella es el contrapeso de Jae Ha, es como si fuera el punto de referencia, inamovible. El personaje de Hang Ah es un personaje que no me creo mucho. No sé si puedes llegar a estar entrenado en todas las técnicas de matar, y matar a gente como si tal cosa, y quedarte luego tan inocente, limpia y buena por dentro. Le falta, para mi gusto, un poco de dureza y de cinismo, no porque le haga falta al personaje sino porque eso lo habría hecho más creíble. Sin embargo optan porque en Hang Ah haya esa dualidad, un poco irreal y cómica, y que sea por fuera una guerrera y por dentro una chica cariñosa y romántica. Además, desde el momento en que entra en el palacio, lleva una existencia aburridora, de esas de subirse por las paredes, como si la hubiesen cambiado por otra y de ser una chica activa pasase, con gusto (eso es lo que no me creo, que lo haga con gusto) a no hacer nada más agitado que el origami.

A pesar de este toque de irrealidad los dos hacen una buena pareja, no de esas de morirse de la emoción, pero sí de las que te caen bien.

En lo que se refiere a la indefensión de Jae Ha, me llama la atención la tranquilidad con la que admiten que Corea no pinta nada en el plano internacional y que todo el mundo opina, incluso más que ellos mismos, sobre lo que les interesa o no como país. Aún admitiendo que probablemente pinten poco, como nosotros, en el terreno político, lo que sí no es cierto es que no pinten nada en el terreno económico y creo que esta indefensión es más una licencia literaria que una realidad. Probablemente estén hasta las narices de que los EEUU y China jueguen a los barcos en su territorio sin pedir opinión, pero así es la vida chatos.

LO MEJOR

Me gustan especialmente dos personajes, el puro, recto y leal Eun Shi Kyung y la relación que acaba teniendo con Jae Ha, contra todo pronóstico. Shi Kyung, demasiado cuadriculado, literal y falto de imaginación, es por eso casi el único que ve al verdadero Jae Ha, porque no le distraen las distintas maniobras que éste hace para despistar a todo el mundo, representando un papel y ve lo que hay detrás de la careta. Jae Hay y Shi Kyun acaban siendo esos amigos que puede que no se entiendan muy bien, pero se quieren y se respetan, y se apoyan. El actor Jo Jung Suk hace un trabajo estupendo, porque sólo con que hubiera exagerado un poco más la inocencia y rectitud de Shi Kyung, este habría parecido un tontorrón. Sin embargo, de la manera que lo hace, le dota de una transparencia, de una luz, de una bondad y de una sinceridad que atrae y encanta, la bondad en estado puro. Qué carita de bueno y qué ojitos.

El segundo personaje que me ha encantado es el de la reina madre, qué actriz tan estupenda. Esta sí que es una madre como las que yo conozco, no esas madres sargento coreanas. Esta madre llora cuando tiene que llorar, los regaña cuando les tiene que regañar, quiere a los que quieren a sus hijos, aunque no sean los que ella hubiera elegido. La escena en la que Jae Ha le dice que tiene que enfrentarse al malo y la madre le dice que no, que se aguante, que no pelée, que no puede soportar que le pase nada malo, en la que es una madre y no una reina, me encantó.

LO PEOR

Para mi gusto, la mezcla de tonos, que no está muy conseguida. No me refiero a que haya escenas cómicas y otras el grado siguiente a dramáticas por no decir directamente trágicas, porque eso es un mecanismo de alivio de la tensión, sino a esa mezcla de fantasía y realidad en la que pasamos del cuentito (ni siquiera cuento), como las escenas con los militares americanos, a partes amargas y negras.

ATENCIÓN SPOILER Cuando matan al rey, hay un momento en que pensé que la reina había sobrevivido porque es que no mencionan ni una sola vez que a ella se la han cargado también, como si no existiera…Del tema de Shi Kyung en y la princesa no empiezo porque si no, no acabo. Malditos guionistas…FIN DEL SPOILER.

REPARTO

Lee Seung Ki como Lee Jae Ha
Kang Han Byul como Jae Ha (niño)
Ha Ji Won como Kim Hang Ah
Jo Jung Suk como Eun Shi Kyung
Yoon Je Moon como Kim Bong Goo / John Mayer
Lee Yoon Ji como Lee Jae Shin
Lee Sung Min como Lee Jae Kang (Rey de Corea del Sur)
Park Gun Tae como Jae Kang (Joven)
Yoon Yeo Jung como Bang Yang Sun (madre del rey)
Lee Soon Jae como Eun Kyu Tae (Secretario de la familia real)
Jung Man Shik como Ri Kang Suk (soldado de Corea del Norte Grupo WOC)
Kwon Hyun Sang como Yeom Dong Ha (soldado de Corea del Norte Grupo WOC)
Choi Kwon como Kwon Young Bae (soldado de Corea del Norte Grupo WOC)
Lee Do Kyung como Kim Nam Il (Padre de Hang Ah)
Jun Gook Hwan como Hyun Myung Ho
Samanda Daniel como Bon Bon
Yum Dong Hyun como Park Ho Chul

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Comments

  1. María Luisa dice:

    Me he quedado sorprendidísima, eso es ser valiente, declararse frente a todo el mundo y ante las cámaras. Sobre la reacción de la chica, pues a lo mejor sus sentimientos no son tan fuertes por él, pero, en una sociedad con antifans locas, parece que el chico debió pensar un poco más lo de su declaración. Análisis aparte… qué bonito, yo que pensé que eso de que los hombres, cuando están muy enamorados, hacen cosas verdaderamente alocadas, lindas y románticas, solo pasaba en los dramas y ahora lo hemos visto en la vida real.

  2. 매기는 정말Maggie Chongmal dice:

    Pues sigue dando que hablar aquella declaración.

    Gentleman’s D: Ep 5- Ejem. A la pobre Betty la mandaron a cuidados intensivos…el pobre Doyin es como un toro bravo que no puede ver rojo menos si lo lleva Yisú, y encima a duras penas le cubre las braguitas. Este grupo de 4 gansos parece no salieron nunca de la edad del pavo….esas inundaciones del verano pasado en Corea…eso no fue lluvia sino esos 4 delante de una SND de esas, bárbaro! la cantidad de babas que fueron capaces de generar en escasos segundos. ¿Se acuerdan de ese efecto que descubrió no me acuerdo quien, de que un perro empezaba a salivar solo de escuchar una campana? Igualito, la dignidad se va por la ventana, cada vez que aparecen unas piernas trepadas en un par de plataformas- jejeje

  3. MartaH dice:

    Hola Maggie,

    El perro de la campana es el de Pavlov.

    Acabo de terminar el comentario de Smile Again. Me voy a por otra.

  4. 매기는 정말Maggie Chongmal dice:

    Eso era Pavlov.
    ¿Por cual te has decantado? QIH’sM…o Athena….? También podrías empezar por los Oyakio brothers =0P

  5. MartaH dice:

    Por Athena, pero en los dos primeros capítulos estoy dando cabezadas. No acabo de encontrarle el tono.

    A ver si empiezan a desarrollar un poco los personajes y se dejan de tanta acción, aunque sea acción de primera, porque está un rato bien hecha.

  6. yoogal dice:

    Volviendo al tema Ji Hyun Woo, el chico sigue dando que hablar. Parece que ha twitteado que no se arrepiente de nada de lo que dijo y que lo volvería a hacer de nuevo jijiji me muero de amor 😉

    En cualquier caso, en Julio se va a la mili así que no le queda nada. Una pena!

  7. King2Hearts se llevó dos premios en el festival internacional de Seúl 2012. El SILVER BIRD PRIZE y el de la mejor OST por Missing You Like Crazy.

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