Telenovelas y otros animales

Con frecuencia se habla en esta página, tanto nosotros como nuestros lectores, sobre las historias centrales de las telenovelas, sobre si el amor debe ser el ingrediente básico y central del guión o si es mejor que la trama central sea otra y que se acompañe de una cierta dosis de amor. ¿es “Sin Tetas no hay paraíso una telenovela”?¿Lo es “El cartel de los sapos”?¿Y “Los Protegidos”?

Aunque el término telenovela se utiliza actualmente para denominar cualquier programa seriado de emisión diaria, para nosotros la telenovela es otra cosa, lo mismo que son diferentes los leones de los tigres, aunque las dos especies pertenezcan a la familia de los felinos, o son diferentes los chimpancés de los gorilas, aunque ambas especies sean simios.

Para nosotros, una Telenovela tiene que ser una historia de amor, acompañada de otras cosas, o navegando sobre otra historia, pero debe ser una historia de amor.(1) Ojo que no estamos diciendo que, como obra de ficción o entretenimiento, no nos gusten otros productos. El hecho de que a uno le guste “Padre Coraje” no impide que le guste también “The Wire”, o “Perdidos”. Pero cuando, como opción de ocio, decidimos o queremos ver una telenovela, queremos ver una historia de amor.

Por supuesto, no estamos diciendo que esta sea una diferenciación académica, o sea, no hay ningún libro de texto que diga que la ficción televisiva se clasifica así, ni hay ningún manual que pueda establecer sin lugar a discusión que una telenovela es esto y lo otro, o esto pero no lo otro. Esta clasificación es puramente nuestra y admitimos que para otros espectadores las cosas sean distintas. De hecho, los académicos de la cosa llaman a estas series diarias que tratan de temas diversos “telenovelas híbridas”, aunque para nosotros sean simplemente series con un poco de amor.

Abundan los estudios que investigan sobre las razones del éxito de las telenovelas, mayormente las latinoamericanas, en todo el mundo. Una de las razones más citadas es que las telenovelas tratan, básicamente, de emociones, y es en las emociones en lo que los seres humanos somos más parecidos unos a otros, porque subyacen a muchos de nuestros condicionantes culturales.

Sin embargo, salvo en alguna cultura que ahora no se me ocurre (no niego que pueda haber alguna pero que yo no la conozca), las emociones tienen mala prensa. Generalmente se considera que las emociones, por ser más primarias que el pensamiento o el razonamiento intelectual, son, de alguna manera, inferiores, y en muchas ocasiones y circunstancias se considera que, una y otro, emoción e intelecto, son incompatibles o excluyentes. Esta opinión parece que es compartida por muchos de los guionistas, directores, productores de telenovelas, que se creen que basta con que nos pongan en la pantalla unas cuantas lágrimas y ya tienen el negocio hecho, sin darse cuenta de que en las emociones también hay grados, y hay circunstancias que nos hacen reaccionar, pero no “sentir”. Vale, lloras un poco y …ya lo olvidé…¿qué es lo que estaba viendo yo?

En los últimos tiempos han surgido lo que llaman telenovelas híbridas y que nosotros no sabemos cómo llamar. Historias que tienen un poco de todo, amor, comedia, suspense, trama policiaca, sexo, carnaza…El problema, y admitimos que puede no ser un problema para muchos espectadores, o sea, admitimos que no hablamos en nombre del público sino de nosotros mismos, es que en muchas ocasiones se limitan a meter más ingredientes pero sin por ello aumentar el rigor intelectual de lo que nos están contando, y así nos encontramos con productos que puede que nos entretengan, pero que ni nos hacen pensar ni nos suponen ningún reto intelectual, por un lado, ni nos emocionan por otro.

Y eso de que nos entretienen en una suposición, porque lo que suele ocurrir es que, a nada que uno tenga alguna aspiración al ver la obra, lo que nos produce es irritación por la zafiedad del argumento, la simplicidad del mensaje y lo sobado de las emociones que nos quieren transmitir. Productos que en el mejor de los casos son de usar y tirar. Y no se trata de que los espectadores de telenovelas esperemos encontrar en la pantalla discusiones sobre la secuencia de Fibonacci, ni mecánica cuántica, ni tesis sobre el experimento literario en Rayuela. Nuestras pretensiones intelectuales cuando se trata del género (fuera del género no lo sé…habrá de todo, supongo) son mucho más modestas, pero es que la mayoría de las telenovelas son puros insultos a la inteligencia.

El caso es que la telenovela en sí misma, o mejor dicho, la forma en la que se producen las telenovelas como género, impide o es contraria al cuidado y la atención al detalle, porque la velocidad de producción y la duración de la obra exige que los guiones se escriban a prisa y corriendo, que la incorporación de sopotocientas tramas sea una exigencia impuesta por la necesidad de que los actores sobrevivan y puedan descansar entre escena y escena y la aspiración de atacar a cuanto más público mejor, y así al que no le caiga bien una trama le caiga bien otra. El otro día no sé quién decía que es que la tele es enemiga de la perfección, sencillamente no hay tiempo ni dinero. En eso las telenovelas coreanas juegan con ventaja, ya que no son de emisión diaria (sólo emiten dos capítulos a la semana) y duran, como mucho, unos 20-30 capítulos, y puede que es que una historia amorosa bien contada no dé más de sí.

Esta semana los redactores de esta página hablábamos entre nosotros de este tema, al hilo de la fascinación que nos han despertado recientemente las telenovelas coreanas y brasileñas y la desgana y el desánimo que sentimos en general ante la posibilidad de tener que seguir alguna de las telenovelas que se acaban de emitir (ya sabéis que esperamos a que se terminen para verlas) en otras latitudes. La conclusión a la que llegábamos, insisto, aplicable únicamente a nosotros, es que, eliminada la emoción, cualquier chapuza, cualquier discordancia del argumento, interrumpe nuestra suspensión de la incredulidad y ahí, no hay más tu tía, se acabó el encantamiento y surgen las ganas de abandonar.

En el caso de las telenovelas coreanas, con unas líneas argumentales peores que malas y que se pueden resumir en tres frases, han optado por la emoción pura, pero no la emoción tontorrona y banal, sino la emoción con letras mayúsculas, que te entra por el ojo y por el oído, con una producción que cuida la composición visual y una música que refuerza y acompaña el argumento, y que se concentra en los diálogos, en los que se dicen cosas con sentido y significado (incluso a pesar de los subtítulos, en los que las fans-heroínas que se lo curran hacen lo que pueden al traducir unos subtítulos en inglés que son de pena, lo he comprobado personalmente con novelas compradas con su traducción “oficial” del coreano al inglés) y la introducción de unos momentos, situaciones, escenas, que literalmente te dejan con la boca abierta por lo oportunos, por lo expresivos, por lo que te dicen de los personajes, por lo que te hacen sentir. Como decíamos en nuestra conversación, las telenovelas coreanas disparan mucho más abajo en la línea de flotación emocional, y ahí dan en el clavo, porque todas las cosas de la telenovela que están mal, principalmente unos argumentos tan rebuscadamente melodramáticos y trágicos que son de ay qué risa tía Felisa, en los que cada vez que hay algo que no cuaja se lo quitan de encima sin mayor explicación, te importen un bledo, o como decían en alguna telenovela que ahora no recuerdo, un reverendo pepino. Ver la escena y que se te disparen las neuronas espejo esas, las que te hacen sentir lo que el otro siente, es todo uno.

El caso de las telenovelas brasileñas es distinto. En general, no son únicamente de amor, y si son de amor, siempre plantean algún tema subyacente digno, si no de discusión, sí de reflexión, como la recientemente comentada “Almas Gemelas”, o “El Clon” y lo plantean con respeto y, lo más importante, cierto rigor intelectual. No tengo ni idea de cuál es el origen de las telenovelas brasileñas, pero son las que utilizan un lenguaje más cinematográfico en su conjunto y son menos teatrales que las de otros países. Es proverbial y reconocida su admirable producción, aunque en medios juegan con la ventaja de disfrutar de un público potencial de casi 200 millones de espectadores contra los originales 75 millones que tiene México (aunque luego tengan más público porque las exporta) por poner el ejemplo del país hispano hablante con mayor población, lo que permite que los ingresos por publicidad se multipliquen, supongo y merezca la pena gastarse más en la producción. Y aunque en el plano emocional puede que se queden un poco por detrás de las telenovelas coreanas, lo compensan con que el otro aspecto, el intelectual, no chirría en absoluto, mientras que en aquéllas, como hemos dicho, el guión suele ser de espanto. O sea, el conjunto es mucho más equilibrado y cuando toca emocionar, emocionan, y cuando toca pensar, no se trata de un pensamiento no más complejo que jugar a las tres en raya, sino que se lo curran.

A mí en particular, y en eso no estamos todos de acuerdo en Todotnv, en las telenovelas brasileñas me mata la profusión de tramas, pero admito que en general no se trata de “tramas de relleno”, de esas de hacer bulto y rellenar metraje. O sea, en este caso estoy dispuesta a admitir que no es un defecto objetivo de esas telenovelas, sino únicamente una cuestión de gustos, ya que si por mi fuera, los protagonistas no saldrían de escena ni medio segundo. He leído por ahí que la crisis también se va notar en las telenovelas brasileñas y van a tener que reducir los repartos. Yo lo siento mucho por los actores brasileños a los que les será más difícil encontrar trabajo, pero me alegro infinito por mí, porque a lo mejor me animo a ver alguna más sin que se me agote el dedo pulgar de dar al avance rápido del vídeo para llegar pronto a la trama principal.

Antes de que el personal se encabrite diciendo que por qué no reconocemos que la novela fulana de Colombia, o zutana de Venezuela, o la telenovela cual de Argentina o paracual de México son buenísimas, queremos dejar constancia aquí que admitimos que en otros países también se hacen buenas novelas (de hecho, muchas de nuestras favoritas son telenovelas colombianas, mexicanas y argentinas), pero en nuestra opinión, la calidad es mucho más irregular, o sea, aunque hacen algunas telenovelas buenas muchas son malísimas y las que se están produciendo últimamente nos dan una pereza tremenda o simplemente nos parecen un rollo repollo. Queremos aquí hacer mención especial a las telenovelas de Fonovídeo y Telemundo que nos parecen prácticamente todas un horror de las que, como mucho, se salva una escena o dos. Notarán que, sin embargo, estamos mucho menos quejumbrosos que en otras ocasiones cuando hablamos de nuestro triste futuro como espectadores de telenovelas. Es que las telenovelas coreanas y brasileñas nos han dado un respiro, más madera para el tren de los hermanos Marx, más carnaza para el león de nuestra obsesión telenovelera.

Desde mi particular punto de vista, lo peor que puede pasar con esas telenovelas híbridas hechas sin la menor inteligencia, es que en vez de ser híbridas se conviertan en unos engendros, cosa que alguna de ellas ya es. Con ese fan de abarcar todo, ya lo dice el refrán, se pueden quedar en nada. No ponen suficiente cuidado en los guiones como para que la trama tenga interés en sí (interés que se mantenga más allá de tres capítulos), ni cuidan a los personajes para que no sean unos loros parlantes ni le ponen suficiente emoción como para que no te importen los dos problemas anteriores. Puede que esto sea, como hemos dicho antes, un defecto estructural del género, pero no creo que se arregle metiendo en las novelas más y más cosas pero ninguna bien, y de ahí que salgan esas chapuzas. Y si a los que buscamos emoción no nos emociona y a los que buscan algo más lo encuentran mejor provisto por otras series más inteligentes y cuidadas (muchas de ellas anglosajonas), y si a eso le añadimos que bien legal, bien ilegalmente, ya se puede conseguir casi cualquier producto audiovisual que uno desee ver, puede que esa misma desgana que siento yo últimamente por ciertas producciones se vaya extendiendo como la gripe A y se vayan quedando sin espectadores. Ojalá, a ver si reaccionan, que es lo que decimos siempre. Si no, siempre nos quedará Brasil…y Corea (del Sur).

(1) Para nosotros, otra de las características que definen a las telenovelas, y una de sus virtudes en comparación con las soap operas anglosajonas, o las series es que se acaban en un plazo de tiempo prefijado o determinado, pero esto no tiene nada que ver con el tema que vamos a hablar hoy.

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Comments

  1. pues a lo que mi respecta tambien soy fan de el anime japones gracias a mi hermano a el le encanta y en este genero las emociones estan a la decima potenica

    pero claro como diria preisicmante mi hermano “tu siempre con tus novelas” jejeje

  2. Sin tetas no hay paraiso ni El Crtel son telenovelas. Los Protegidos si.

    A mi no meta que una telenovela siempre tenga qu tener la misma historia tonta de amor de siempre. Al contrario me encantaria ver novelas que se centren en otras cosas.

    SALUDOS

  3. Soy de acuerdo con usted. A mi me gusta mucho las telenovelas brasilenas pero son demasiado largas y con mucho personajes adyacentes. Con respecto a la emocion, historia de amor, musica, actuacion, guion, trama de actualidad las telenovelas de Turquia son espectaculares. En ultimos dos anos yo las vi bastante para que puedo decir sobre ellas que son muy buenas.

  4. Maggie Bee dice:

    Para mi el término “telenovela” es sinónimo de “historia de amor televisada” la novela antes de la tele ya existió y nadie le hizo el vacío ni a Liev Tolstoi por su melodrama, ni a Gustave Flaubert por su madame Bovary, ni a Dumas por su dama de las camelias y ya paro de ejemplos que son demasiados… En Inglaterra llevan ya unos cuantos años versionando para televisión historias de amor de sus grandes escritoras victorianas, con sumo éxito y con cantidades ingentes de fans…y no se les caen los anillos por ello. Pero claro, en Inglaterra no meten en el mismo saco una telenovela con una serie de suspenso, a cada cosa se le da su nombre adecuado así se nutran de los mismos actores que hacen babear al público…pongamos por caso Richard Armitage. Tampoco es que estas telenovelas tengan tropecientos capítulos…si no recuerdo mal, la más larga de todas es Orgullo y prejuicio con Colin Firth que tuvo 6 capítulos; y como se echan en falta alguno que otro más para que a uno le satisfaga la curiosidad.

    Yo asumo que me gusta el genero, y por lo tanto, quiero verlo. Me revienta que me digan “telenovela llena de pasión” con Noveas como está Novoa y me pinchen el globito porque lo único que no tuvo la serie fue romanticismo y se quedó en una trama, interesante, si, pero trama de acción y suspense…..no es telenovela. Porque no ser más honestos con el público y decir “estoy mamao de hacer historias “rosas” y me voy a tirar por una comedia ahora” (Fernando Gaitán y su plata nos separe) o una de acción y justicia (Mauricio Miranda y sus trampas del amor) ¿qué creyó? ¿qué por poner “amor” en el título el personal le fuera a perdonar la falta de eso mismo?

    Con las brasileras, asumiendo de entrada que tienen jijuemil historias que contar en una sola telenovela, yo las disfruto bárbaro. Y generalmente porque cada historia contada tiene enjundia y es amena. En la única que si de verdad me salió sobrando el resto fue en Duas caras porque a parte de todo para mi, la historia con más fuerza fue la de Ferraço y Maria Paula y a los pobres les venían dejando a lo sumo secuencia y media por capítulo entre tanta portelinha y tanta universidad…

    Con las coreanas, que también se disfrutan chévere, siempre me está rondando ¿qué es lo que le ven de gracioso a escupirse en la cara o hacerse punes en público? Bueno, me imagino que ellos a su vez se preguntarán al ver una telenovela occidental ¿por qué se tocan tanto y se besuquean y muestran escenas de cama?…Aunque, bueno, ahora que me acuerdo cuando pasaron Juana la Virgen a los pobres malayos les censuraban cualquier escena romántica y penaban por los foros intentando conseguir las escenas sin censura…cosa que me imagino ya gracias a lo que ha logrado avanzar internet, pueden conseguirlas online.

    En definitiva, que no me parece mal que los escritores de novelas quieran descansar del género y se adentren lanza en ristre a cazar historias de otro calibre…pero que no nos den gato por liebre. Y sigan haciendo historias de amor, que público fijo van a tener.

  5. No lo podías haber dicho mejor Maggie Bee. AL Cesar lo que es del cesar y las telenovelas son historias de amor aqúí y en la china. El Cartel no es una telenovela, es una serie diaria de narcotráfico que nos puede gustar un montón como soy la fan número 1 de The Wire, (os la recomiendo la mejor serie de la historia) Los Soprano o The West Wing pero son otro tipo de historias y cuando las veo quiero encontrar series de intriga, suspenso, mafia o politica.

    Pero si elijo ver una telenovela quiero ver amor … y si veo El Cartel es porque quiero ver una serie de hampones pero me pondre el chip la elogiaré quizás pero no la incluire en mi lista de telenovelas.

  6. Barbarita dice:

    Hola Carlos, pero el tema no es si te gustan más unas historias que otras, el tema es que, cuando hacen esas mezclas no se molestan en hacer buenas historias, sea de la clase que sean, ni son buenas historias de amor. Lo que consiguen son tontas historias de amor y más tontas historias de misterio o de médicos o de la mafia o de lo que sea. ¿No sería mejor que se concentraran en una sola cosa y la hicieran bien?

  7. Maggie Bee dice:

    La próxima vez ¡háganme el favor! de relatar cuantas veces se van (los personajes de los doramas cómicos) a sentar a la mesa a demostrar tal repertorio de modales marranos…me evité la competición de tragadera de rahmen para ¡juáquete! darme de “jeta contra el planeta” con los “ilustres” camareros del Coffee Prince sentados a la mesa comiendo mientras el viejito saca a relucir toda clase de asquerosidades con una toallita húmeda!!! Les juro que de la vomitona que me dio, mi marido, más pálido que vaso de leche me trajo “clearblue”………. 😉

  8. Da gusto leer los comentarios de Maggie Bee, siempre bien argumentados, con ejemplos clarificadores, y con un léxico fantástico. Hola Maggie Bee y Flor, mucho tiempo sin saber de uds., pero ahora que aparecen seguro que se animan los comentarios….

  9. LA NOVELA COREANA “ESCALERA AL CIELO ” BUENISIMA TRATEN DE VERLA EN Y0UTUBE

  10. soy de venezuela, a mi siempre me gustaron las novelas mexicanas y colombianas, las argentinas simpre han tenido buenas tramas de hecho estoy viendo dos ahorita por cable que son DON JUAN Y SU BELLA DAMA y VALIENTES, son tremendas historias, me encanta “VALIENTES”, por que se sale de lo comun no se queda estancada y las historia principal de centra en 3 personajes masculinos, cosa que en otras producciones no se ven por que todavia se maneja la novela como algo femenino y no es asi, los hombres tambien las vemos y nos gusta una historia donde tambien nos identifiquemos, en cuanto a las brasileñas tienes muy beuna dedicacion para hecerlas y las colombianas y mexicanas, se volvieron repetitivos con historia que ya fueron vistas y versionando las que acaban de terminar en otro pais y en cuanto a las de mi patria Venezuela ya son nada buenas como lo fueron hasta los años 90, a mi en lo personal ya no las veo.

  11. Encarnita dice:

    ¡Me encantan los doramas coreanos, taiwaneses, japoneses…! Tocan genial las emociones, que a mi me parece que son mucho mas importante que el intelecto muchas veces, o sino a la par. Las emociones no son menos, ya que ellas nos hacen sentir y sin sentir ¿ Que somos? ¿Robots?
    De la novela brasileña odio que siempre se enamoran rapidamente los protas, uff, se ven y ya están loquitos el uno por el otro y se adora..puaj, no es real y es la pega grandisima que le pongo a las brasileras.
    Sobre las novelas de turquia que mencionó alguien por aqui ¿Acaso se pueden ver novelas turcas subtituladas en español? Me interesan las novelas de diferentes paises.
    Y de acuerdisimo en que las de Fonovideo y Telemundo son de horror y resalataría la primera productora, pues de Telemundo he visto al menos algo que ha merecido la pena, mi telenovela favorita: “Gitanas”.
    Un besazo.

  12. Me encantan las novelas coreanas, como ya lo dijeron por ahì, hacen que afloren las emociones y remueven profundamente los sentimientos, las adoro, he visto algunas y està por empezar en mi pais Escalera al Cielo, muy recomendada no me la voy a perder…!

  13. lamentablemente en las coreanas todavia no entre, y no se si llegare a ver alguna.

    Pero las brasileñas me parecen lo mejor de lo mejor!! ahora ya hasta las veo en idioma original!

  14. bravo beatriz susana dice:

    soy con orgullo ARGENTINA pero me apasionan las novelas brasileñas y ni hablar desde que pasan novelas coreanas bueno nos dejaron con la boca abierta que actuaciones pense que eran excelentes los brasileños ,los coreanos son mejores espectaculares,pasen mas de esas novelas,no las repitan pasen mas,y de las brasileñas ,LA PROXIMA VICTIMA,NIDO DE SERPIENTES, VALE TODO ,muchas novelas dejen de repetir doña benjia o lazos de familia ya artaron
    muchas gracias,los argentinos en novelas ,(sin comentarios) malisimos gracias.muchas gracias no gasten plata en novelas argentinas,las chilenas tambien muy buenas,amo mi pais pero en novelas malisimos.,gracias

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