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	<title>todotnv telenovelas &#187; Por qué diablos</title>
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	<description>El mundo de las telenovelas. Resúmenes de telenovelas, entrevistas, actores, actrices.</description>
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		<title>La cenicienta y la irracionalidad del amor</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 21:14:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MARTA H.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En las telenovelas es frecuente que los protagonistas se vean y se amen al instante, con un amor que sobrevive a cualquier contratiempo y que, después del final, se supone que dura para toda la vida, que fueron felices y que comieron perdices. De todas las cosas irreales de las telenovelas, ésta es una de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En las telenovelas es frecuente que los protagonistas se vean y se amen al instante, con un amor que sobrevive a cualquier contratiempo y que, después del final, se supone que dura para toda la vida, que fueron felices y que comieron perdices.</p>
<p>De todas las cosas irreales de las telenovelas, ésta es una de las más irreales. Incluso aceptando que sí que existe una especie de flechazo, ese flechazo no puede ser más que atracción, puro sexo vamos, mientras que el amor es otra cosa.</p>
<p>Lo curioso es qué nos gusta pensar que el flechazo sí que existe y que ese flechazo puede ser la base de un amor duradero. Nos gusta pensar que el amor es algo totalmente irracional ¿Pero es verdaderamente así? No es que pretendamos aquí hacer un estudio sobre la naturaleza del amor, y las clases de amor, porque a nosotros en las telenovelas nos gusta el AMOR, así con mayúsculas, y no nos paramos a mirarle tanto los tres pies al gato, pero ya que justo eso, el AMOR es el tema de las telenovelas, quizá el asunto merezca un poquito más de reflexión, bien para tener claro qué es lo que nos gusta, bien para que no nos vendan gato por liebre, y nos tapen el ojo y confundan nuestro raciocinio con esos lugares comunes que momentáneamente nos parecen “taaan romáaaanticos” que consiguen que aceptemos cualquier bodrio sin pies ni cabeza.</p>
<p>Vayamos por partes, la atracción sí que puede ser producto de una pura reacción química, pero el hecho de que nosotros mismos no conozcamos las razones de la atracción que sentimos por el otro no quiere decir que no existan una razones, probablemente evolutivas, que nos hagan que nos guste más un sujeto que otro. El período de enamoramiento es el paso siguiente, cuando las personas se deciden a “explorar” esa atracción inicial para averiguar si puede, no ser algo más, sino llegar a ser algo más, con el tiempo y con otros muchos condicionantes. Siendo sinceros, salvo a los hijos, normalmente no llegamos a querer o amar a nadie de un día para otro sino que ese incremento de grado se alcanza por la convivencia y la intimidad.</p>
<p>En las telenovelas, sin embargo, pasan de la atracción al amor sin más rodaje, pero no un amor normal, no, un amor de esos de dar la vida, de morir de amor, a veces entre personajes que no tienen absolutamente nada en común. En muchísimas telenovelas uno se pregunta si cuando se les pase el calentón esos personajes van a tener algo de que hablar, y la respuesta, por mucho que nos pese, es que probablemente no. Que el “fueron felices y comieron perdices” continua con lo de “colorín colorado” y que definitivamente “este cuento se ha acabado”.</p>
<p>A nosotros, peculiarmente, hay una idea que nos encanta en las telenovelas y que nos espanta en la vida real, que es la propia existencia de un alma gemela, de la media naranja de cada uno. En la vida real no sabemos si nos espanta más porque supone que estamos de alguna manera predestinados, que existen un destino que nos gobierna, teniendo en cuenta que el destino, en ocasiones, es tan diabólico que existiendo esa alma gemela no le apetece que la encontremos, o por el hecho de que si por alguna razón algo le pasa a esa alma gemela, la vida ya no tiene remedio, las posibilidades de encontrar otro no existen y ya sólo queda arrastrar los pies hasta que llegue la muerte…¡menudo panorama!, ¿no les parece?</p>
<p>Sin embargo, en el universo paralelo telenovelero, la idea del amor único, la chispa de reconocimiento, la imposibilidad de que nadie sustituya a nuestro héroe o heroína en el corazón del otro, nos encanta. Quizá nos guste pensar que sí existe ese flechazo porque nos facilitaría bastante las cosas. Es decir, si fuéramos capaces de identificar de un vistazo a nuestra alma gemela, sin posibilidad de error, ¡cuánto trabajo y disgustos (y divorcios) nos ahorraríamos! Pero nos tememos que los grandes amores son algo más, una comunidad de intereses, de vivencias&#8230;(aunque mejor que la atracción sexual no falte ¿no?)</p>
<p>Últimamente leemos que muchos espectadores alaban en algunas novelas el hecho de que el guionista crea muchas ocasiones en las que los personajes tienen ocasión de conocerse, de tratarse. Esa convivencia, ese conocimiento, nos convence de que el amor entre nuestros protagonistas es posible, nos lo hace creíble. Al mismo tiempo siguen triunfando en el mercado las telenovelas “tipo Cenicienta” con parejas muy disparejas en todo lo que importa. Claro que esta dualidad lo único que demuestra es algo que venimos manteniendo en estas páginas desde hace tiempo, que el público de las telenovelas no es tan homogéneo como la gente cree, y que, también en este mundo hay espectadores para todos los gustos. O sea, no es que a los mismos espectadores les gusten los dos tipos sino que cada tipo le gusta a un grupo diferente de espectadores.</p>
<p>Para nosotros, la temática Cenicienta puede tener su gracia, dentro de un orden. Si los príncipes azules existieran, todos querríamos uno. Un príncipe que nos saque de nuestra vida cotidiana, aburrida y rutinaria, un príncipe que nos rescate de nosotros mismos, de nuestra limitaciones. Algo así como la lotería, o sea, que alguien haga el trabajo por nosotros y nos volvamos ricos de un día para otro, que alguien sea responsable de nuestra felicidad para no tener que hacernos responsables nosotros. </p>
<p>Pero dentro del mismo mito hay Cenicientas y Cenicientas, porque una cosa es que haya ciertas diferencias sociales o económicas entre los miembros de la pareja y otra que sean de mundos diferentes e incompatibles (incompatibles en el sentido de no haber diálogo posible entre los dos). Por poner un ejemplo, una cosa es Rosario Guerrero en <a href="http://www.todotnv.com/la-hija-del-mariachi-canal-rcn-2007.html">“La Hija del Mariachi”</a> y otra cosa es María Mercedes en “María Mercedes” o la Monita en “Sos mi vida” (aunque esta última es una telenovela cómica que se rige por otros códigos).</p>
<p>Como ya dijimos en su día, entre Rosario Guerrero y Emiliano Sánchez-Gallardo como personas no hay excesiva diferencia. Evidentemente hay diferencias en cuanto a los medios económicos y las ventajas que cada uno ha tenido en la vida, pero en lo básico, en lo esencial, ellos dos tienen unos valores y una educación semejantes. Con independencia de que él sea inmensamente rico y ella no, sus dos familias son familias que se quieren (no vamos a entrar en cómo a Emiliano le falla toda su familia), con los mismos principios sobre la decencia, la honestidad, el esfuerzo. En lo personal, los niveles de estudios de cada uno son similares, y el hecho de que Emiliano haya visto mucho mundo y ella nada no son elementos tan esenciales en una relación. Emiliano y Rosario tienen los suficientes puntos en común como, por lo menos, intentar que la relación marche.</p>
<p>En <a href="http://www.todotnv.com/dora-la-celadora-canal-caracol-2004.html">“Dora la Celadora”,</a> al principio la distancia entre Dora y Alejandro es mucha, aunque en el argumento parezca que lo único que les separa sea la edad, pero es una novela en los que el deseo de auto superación de ella es real (no como en otras novelas donde se dice pero no se ve por ninguna parte, como en <a href="http://www.todotnv.com/la-baby-%E2%80%9Csister%E2%80%9D-%E2%80%93-caracol-2000.html">“La Baby Sister”</a> por ejemplo), y en ese final, por otra parte tan tibio y poco satisfactorio, la relación entre ellos dos está mucho más equilibrada, hasta el punto de que es ella la que impone las condiciones de vida, la que plantea, segura de sí, esto es lo que yo soy y lo que yo hago, y si me quieres así bien, y si no también (lo mismo pasa en <a href="http://www.todotnv.com/cafe-con-aroma-de-mujer-canal-rcn-1994.html">&#8220;Café&#8221;</a> y en <a href="http://www.todotnv.com/esmeralda-televisa-1997.html">&#8220;Esmeralda</a>&#8221; aunque en ese caso hubiéramos deseado que Esmeralda mandara a paseo a José Armando).</p>
<p>Sin embargo, en el caso de María Mercedes (o Noel en <a href="http://www.todotnv.com/se-dice-amor-telefe-2005.html">“Se dice Amor”</a>, o Fabiana en “La Baby Sister”, Romina en <a href="http://www.todotnv.com/collar-de-esmeraldas-artear-2006.html">“Collar de Esmeraldas”</a> y otras muchas), es que es imposible que, fuera de la primera atracción (que tampoco es creible salvo por el hecho de que en estas telenovelas ellas son unas indigentes pero de diseño) los protagonistas puedan llegar a sentir un amor de esos de cuento, porque es como si pusiéramos juntos a un guerrero Masai con un esquimal, vamos, que no se entenderían en absoluto, no por el idioma, sino por ser producto de realidades distintas que el otro se vería imposibilitado incluso para imaginar. ¡Con decirles que nos parece más creible la relación amorosa entre Carolina y Miguel Angel en “Angel de la Guarda”, aunque él es, precisamente, un ángel de la guarda!. Después de todo, con independencia de su naturaleza humana o angélica y de que la novela adopta un tono un poco “mágico” en esta historia la relación de los dos personajes se va dando poco a poco, y va creciendo con el trato y, al menos en la construcción de los personajes, no vemos grandes diferencias que les pudieran impedir la convivencia en el futuro.</p>
<p>Casos en los que ella es el príncipe y él el “ceniciento” también hay, aunque muchos menos, principalmente porque el estereotipo del hombre dominante ha calado tanto en los hombres como en las mujeres, por lo que en ninguna historia de amor que se precie se admitiría como héroe a un hombre desvalido y lleno de problemas, del que abusan todos sus familiares de puro bueno e inocente. La inocencia en los hombres no suelen parecernos un rasgo especialmente atractivo, el doble rasero que se llama. También influye que el número de mujeres de éxito no ha alcanzado todavía una masa crítica suficiente como para que nos parezca habitual que el personaje de ella sea la triunfadora y rica, o sea, las mujeres líderes muchimillonarias son todavía raras, y salvo en el caso de las &#8220;hijas de rico&#8221; les ha costado tanto llegar ahí que no pega que tengan mucho tiempo para vivir historias de amor apasionantes. (Ya ha empezado a haber alguna como &#8220;Hasta que la plata nos separe&#8221;).</p>
<p>En los casos de &#8220;cenicientos&#8221;, se da la circunstancia de que los personajes de ellos están construidos de otra manera, de forma que el contraste a nuestros ojos no sea tan grande. Por ejemplo, en <a href="http://www.todotnv.com/por-que-diablos-cenpro-television-1999.html">&#8220;Por qué diablos&#8221;</a>, Juan Diablo no ha ido al colegio y sabemos que no tiene lo que se diría &#8220;una educación convencional&#8221;, pero no habla mal ni parece especialmente inocente y además sabe muchas cosas, raras, pero muchas cosas, sobre tecnología por ejemplo, o sea, no se trata de un limpia cristales de un semáforo. Sin embargo, su situación es lo suficientemente rara como para que la madre de Angela le plantee a su hija sus dudas sobre qué es lo que tienen ellos en común y le pregunte si alguna vez se ha imaginado cómo sería su vida juntos. Esas diferencias, que en el caso de ser al revés, no habrían tenido consecuencias argumentales, en este caso lleva a los guionistas a plantear un final &#8220;estilo Dora&#8221; en el que Juan Diablo pasa un proceso de superación personal antes de hacerse merecedor de la mano de Angela.</p>
<p>Lo mismo ocurre en <a href="http://www.todotnv.com/yago-telefe-2001.html">&#8220;Yago&#8221;</a>, o en <a href="http://www.todotnv.com/padre-coraje-pol-ka-2004.html">&#8220;Padre Coraje&#8221;</a>, donde el personaje masculino, aunque sea un poco primitivo, en el primer caso, y haya salido de un hospicio en el segundo, la novela los adorna con un halo de valentía, arrojo, hombría y madurez que los personajes femeninos en la misma situación no tienen. Las mujeres en su misma situación son sólo desvalidas y sufridoras, aunque a veces sean muy descaradas y respondonas como única gracia. ¿A que ni siquiera se habían dado cuenta de que Coraje y Clara son de distinta clase social y él además, es más pobre que una rata? El tema ni siquiera se menciona jamás en la novela.</p>
<p>En el caso de la telenovela &#8220;Pobre Pablo&#8221; la desigualdad social entre ambos sí que es el tema central de la novela, pero Pablo, a pesar del título, no es un pobre Pablo salvo por lo que le toca padecer en manos de la familia impresentable de María (igual que Santiago Puerta en <a href="http://www.todotnv.com/los-protegidos-primeras-impresiones.html">&#8220;Los Protegidos&#8221;)</a>. Tanto Pablo como Santiago son hombres con una profesión, y en el caso de Santiago incluso con estudios, que el único delito que cometen no es ni siquiera no ser ricos, sino &#8220;meterse&#8221; con las niñas de unos padres enfermos y sinvergüenzas. Lo curioso de esta novela es que al final es María la que tiene que adaptarse al modo de vida de Pablo para poder estar juntos, o sea, a Pablo le parece inaceptable aceptar la fortuna de María, mientras que cuando la que &#8220;asciende&#8221; es una mujer todas parecen encantadas y no les parece nada raro ni humillante compartir el status social de su marido (ni a ellos tampoco, todo hay que decirlo).</p>
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		<title>Estrategias tipo &#8220;Gran Hermano&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Sep 2008 20:53:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MARTA H.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Christian Arriagada]]></category>
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		<description><![CDATA[En los últimos tiempos ha llegado a las telenovelas el truquito de introducir escenas pretendidamente escandalosas para subir audiencia, pero como es costumbre en el mundo telenoveleril, no se trata de verdaderos escándalos que, en el sentido de &#8220;atreverse&#8221; o romper con los esquemas hasta tendrían gracia, sino que se trata más bien de &#8220;escandalitos&#8221;. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3267/2887734757_cffa219b92_o.jpg" width="350" height="225" alt="Estrategias tipo Gran Hermano"  title="Estrategias tipo Gran Hermano foto" /></p>
<p>En los últimos tiempos ha llegado a las telenovelas el truquito de introducir escenas pretendidamente escandalosas para subir audiencia, pero como es costumbre en el mundo telenoveleril, no se trata de verdaderos escándalos que, en el sentido de &#8220;atreverse&#8221; o romper con los esquemas hasta tendrían gracia, sino que se trata más bien de &#8220;escandalitos&#8221;. </p>
<p>Hace poco tiempo criticábamos aquí la tontería de los &#8220;<a href="http://www.todotnv.com/estrellas-en-las-telenovelas.html">cameos</a>&#8221; o aparición de personas famosas o famosetes que hacen de sí mismos, algo que salvo en el caso de &#8220;Betty la fea&#8221; donde aparecían artistas colombianos para demostrar el carácter cosmopolita del desfile que Betty organiza, no aportan nada, sobre todo si se tiene en cuenta que las escenitas de marras no suelen tener ni pizca de gracia y muchos de los artistas invitados lo hacen fatal, (no se lo reprochamos, después de todo no son actores). La aparición de esos artistas sirve como &#8220;carnaza&#8221; para los medios, alguna noticia que publicar que, a la vez, hace propaganda gratis del programa y atrae temporalmente a espectadores que quieren ver a su estrella favorita, aunque su interés en las telenovelas sea cero patatero. De momento, el que más abusa de esta técnica es Salvador Mejía, pero a juzgar por lo malísimas que son sus producciones, quizá no tenga otro remedio, aunque mejor haría en gastarse un poco más de dinerito en buenos guionistas y no en rodar tamañas majaderías. </p>
<p>La última moda es la de los culos, traseros, nalgas, glúteos (en otros países cola, poto&#8230;) o como quieran llamarlos (siempre que no sea &#8220;pompis&#8221; que hasta ahí hemos llegado), y el truquito consiste, como habrán adivinado, en que nos enseñan el trasero del actor de turno, guapazo él, para ver si los espectadores, presos del furor, nos quedamos pendientes del televisor por si nos enseñan algo más, y así sube la audiencia y el rating&#8230; </p>
<p>Culos, lo que se dice culos (una advertencia para los lectores no españoles. En el español de España la palabra &#8220;culo&#8221; no es especialmente grosera ni soez, sino una palabra de uso relativamente corriente), ya habíamos visto al comienzo de ese engendro de novela llamada &#8220;<a href="http://www.todotnv.com/se-dice-amor-telefe-2005.html">Se dice amor</a>&#8220;, donde Juan Darthés nos enseñaba su &#8220;derriere&#8221; suponemos que como advertencia de que aquel era el único momento de la novela en el que nos íbamos a divertir. Luego también le llegamos a ver el trasero a Manolo Cardona en <a href="http://www.todotnv.com/por-que-diablos-cenpro-television-1999.html">&#8220;Por qué diablos</a>&#8221; durante un instante brevísimo, aunque no parece que la intención fuera ganar audiencia, pero es que <a href="http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080906/pags/20080906190021.html">últimamente </a>la frecuencia &#8220;cular&#8221; está aumentando exponencialmente y a veces las intenciones de este &#8220;destape&#8221; son precisamente desviar la atención y hacernos olvidar que la novela en cuestión hace aguas por todos los lados. Algo así como esos espantosos &#8220;realities&#8221; en los que la gente hace de todo y se pone en ridículo con tal de salir en la tele y ganar audiencia.</p>
<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3214/2888533366_494d4bd030_o.jpg" width="244" height="189" alt="Estrategias tipo Gran Hermano"  title="Estrategias tipo Gran Hermano foto" /></p>
<p>El caso más evidente parece que ha ocurrido con la escenita del trasero de Mark Tacher en &#8220;<a href="http://www.todotnv.com/los-protegidos-primeras-impresiones.html">Los Protegidos</a>&#8220;. Durante unos días, los cruces de comentarios en los foros de Internet versaban todos sobre el mismo tema: que qué culo, que mmmmm qué culo, que este chico está para comérsele, que por el culo parece que Mark hace últimamente mucho deporte, que por qué no enseñará más el culo, que cómo hemos podido vivir hasta ahora sin ver ese culo&#8230;como ven, todos los comentarios muy relacionados con el tema de la novela.</p>
<p>Y cuando no son culos, son torsos. Desde que descubrieron el filón en &#8220;Pasion de Gavilanes&#8221;, no hay actor que se precie que no nos enseñe sus pectorales, que en algunas ocasiones (como en &#8220;Pasión de Gavilanes&#8221; y las novelas de nuestro Facu, están de toma pan y moja) pero que en otro casos (&#8220;Fuego en la Sangre&#8221;) están un poco pasaditos, o de años o de kilos y resultan contraproducentes y ridículos.</p>
<p>Entendámonos, a nosotros no nos molesta el destape en sí, después de todo, también tenemos nuestro corazoncito, lo que nos parece pan para hoy y hambre para mañana es utilizar el &#8220;destape&#8221; (como en la España de los 70) como método cutre de ganar audiencia. O sea, si el destape es &#8220;además de&#8221;, además de un buen guión, una buena producción, unos buenos actores&#8230;nos parece de perlas majórica, pero si es &#8220;en vez de&#8221; todos esos elementos, el recurrir al destape nos parece un recurso barato, pobre y adolescente. Y para adolescentes, ya tenemos las telenovelas juveniles. Y es que no queremos ser malos, pero la adolescencia es la única edad en la que se justifica que la vista de un buen culo compense de todo lo demás. Después de todo, hormonas son hormonas. Ya en la edad adulta, como que es un poco patético. </p>
<p>Lo que no sabemos es si consiguen el efecto deseado, es decir, es evidente que la aparición de &#8220;la parte posterior de cuatro letras&#8221; (otro eufemismo para el culo) de un actor guapete da que hablar, pero ¿sirve para aumentar la audiencia? Y algo más ¿sirve para aumentar la audiencia de forma sostenida, que es lo que atraería a los anunciantes? Pues esperamos que la respuesta sea no y que la afición de los productores a destapar a nuestros héroes sea sólo muestra de su ausencia de ideas (y si no es ausencia, que presupondría que no tienen, es abundancia de ideas, pero de las malas), porque si sí les sirve veremos progresivamente que los argumentos de las telenovelas irán degenerando y simplificándose (aún más) y que la única complicación argumental será cómo justificar que los actores salgan enseñando el final de la espalda (otro nombre que no habíamos utilizado hasta ahora) una y otra vez y puedan decir tan tranquilos &#8220;son exigencias del guión&#8221; ¿del guión? </p>
<p>¿Se imaginan un futuro en el que, en vez de conocer a los actores por sus caras los conociéramos por su culo? ¿Habría que crear cursos en la academia de Lee Strassberg para la expresividad cular? ¿Y los Oscar, sería necesario crear una nueva categoría para los premios? Algo del estilo, &#8220;mejor culo original&#8221;, y por si es operado, &#8220;mejor culo adaptado&#8221;&#8230; Inenarrable.</p>
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		<title>Por qué diablos &#8211; Cenpro Televisión (1999)</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 21:33:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MARTA H.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Telenovelas]]></category>
		<category><![CDATA[Telenovelas colombianas]]></category>
		<category><![CDATA[Manolo Cardona]]></category>
		<category><![CDATA[Marcela Carvajal]]></category>
		<category><![CDATA[Por qué diablos]]></category>
		<category><![CDATA[Victor Mallarino]]></category>

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		<description><![CDATA[RESUMEN Es la historia de un ambicioso político, Eduardo Carbonell, cuya única aspiración es llegar a la presidencia de la República, para lo cual ha conformado una banda internacional de ladrones, que dirige con el sobrenombre de &#8220;La Araña&#8221;. Está casado con una hermosa y dedicada mujer, Angela Falla, que al aproximarse a los 30 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3267/2654020108_3281dce297_o.jpg" width="450" height="150" alt="Por qué diablos   Cenpro Televisión (1999)"  title="Por qué diablos   Cenpro Televisión (1999) foto" /></p>
<p><strong>RESUMEN</strong></p>
<p>Es la historia de un ambicioso político, Eduardo Carbonell, cuya única aspiración es llegar a la presidencia de la República, para lo cual ha conformado una banda internacional de ladrones, que dirige con el sobrenombre de &#8220;La Araña&#8221;. Está casado con una hermosa y dedicada mujer, Angela Falla, que al aproximarse a los 30 años, vive una crisis existencial que la pone a revaluar toda su vida y la confronta a recuperar su carrera profesional. Angela llega a trabajar a &#8220;El Libertador&#8221;, un correccional de menores delincuentes, donde se encuentra con Juan, alias &#8220;Diablo&#8221;, un atractivo joven delincuente de 17 años , que es la estrella de una organización que realiza robos espectaculares de obras de arte y valiosas joyas para &#8220;La Araña&#8221;.</p>
<p>Desde su primer encuentro ambos sienten una atracción irresistible. Sin embargo, Angela y Juan Diablo ignoran que tienen mucho más en común que su mutua pasión. Juan Diablo es el hijo que Eduardo Carbonell nunca quiso reconocer.</p>
<p>Por qué diablos es una historia diferente, ágil y con mucha acción en la que un joven apasionado tratará de derrumbar todas las barreras que le separan de su mujer amada. </p>
<p><strong>NUESTRO COMENTARIO</strong></p>
<p>Una telenovela soprendentemente buena, y decimos sorprendentemente porque a pesar de ser una obra de tema policiaco, ninguna de las dos tramas, ni la policiaca ni la amorosa queda relegada ni oscurecida por la otra. En “Por qué diablos”, la trama policiaca es interesante, además de bien producida, y te hace reflexionar, y la historia de amor tiene fuerza y pasión.</p>
<p>Eduardo Carbonell, interpretado por el siempre magnífico Víctor Mallarino, es un “niño bien” un cachorro de una de las mejores familias de Colombia, sobrino de un Presidente y destinado desde la cuna a ser un digno sucesor de la dinastía. Pero Eduardo Carbonell tiene dos caras, su brillantez intelectual, su simpatía y su ingenio son un careta que encubre a un soberbio megalómano, un manipulador sin escrúpulos, que quiere conseguir el poder absoluto sin importarle los medios que haya de utilizar. Eduardo dirige en la sombra, apodado como “La Araña” y ayudado por su amigo Federico Ponce, una red de delincuentes internacionales, que utiliza a adolescentes procedentes de los barrios más bajos, de las bandas callejeras, para cometer arriesgados robos.  Al principio parece que lo que anima a Eduardo es el placer del riesgo, una persona que lo tiene todo y que se aburre de su previsible vida, pero pronto sabremos que lo que Eduardo quiere es mandar, quiere el poder, y está dispuesto a todo para lograrlo. </p>
<p>Eduardo tiene el matrimonio perfecto y la familia perfecta, una esposa y una hija. Está enamorado de su mujer, pero no la respeta, o quizá ni siquiera la quiere, sino que es parte del &#8220;ajuar doméstico&#8221;, algo de su propiedad. Su relación con ella es bastante paternalista y sobre todo muy dominante, aunque su esposa-muñeca-niña (niña no en edad sino en experiencia vital) no se dé cuenta de hasta que punto Eduardo condiciona y dirige su vida. </p>
<p>Angela, mujer de Eduardo, es una mujer florero, guapa y en perpetuo estado de inocencia, hasta que un acontecimiento la saca de su estado de hibernación, y Angela aterriza, un joven atracador muere en sus brazos, en un asalto organizado por “La Araña” para robar una importante joya, que sale mal cuando Eduardo, en un capricho, aborta la operación dejando a los jóvenes ladrones abandonados a su suerte. </p>
<p>En paralelo a la vida de Eduardo y Angela nos encontramos la vida del barrio República de Bogotá, en el que Boris Mondragón es la figura central, organizando a las bandas, la red de delincuentes que trabaja para Eduardo sin saber quién es, peones en un juego del que no saben nada. Uno se los miembros de esas bandas es Juan Cantor, alias Diablo, hijo de Eduardo con una de las criadas del palacio presidencial, Teresa, durante el mandato de su tío y desconocido para él. Las vidas de Eduardo, Angela y Juan ya se habían cruzado cuando Juan y su banda intentan atracar a Eduardo y Angela el día de su boda. Como consecuencia de ese encuentro, que acaba con Juan en un correccional, las vidas de Angela y Juan quedan unidas para siempre. Diez años después, Angela y Juan vuelven a verse durante el atraco para robar la joya y ese encuentro obsesiona a Angela sin saber por qué.</p>
<p>Tras el shock del atraco, los Carbonell vuelven a Colombia, y Angela empieza a colaborar como sicóloga en uno de las “obras de caridad” de Purita Carbonell, la tía de Eduardo, esposa de Juan Eduardo el antiguo Presidente, el reformatorio para menores y también orfanato “El Libertador”. Allí Angela no sólo se vuelve a encontrar a Juan, que está recluido en “El Libertador” por un crimen que no ha cometido, sino que encuentra su verdadera vocación y pasión. Con la única ayuda de Lili Chaparro, su amiga y compañera de estudios y ahora directora de “El Libertador” y contra la oposición de Purita y de Eduardo, Angela se propone aportar su granito de arena para que alguno de los chicos y niños que están en la Institución, pueda tener una oportunidad y un futuro.</p>
<p>Pero con lo que Angela no cuenta es con la atracción que siente por Juan Diablo, a pesar de la diferencia de edad, de educación, cultura y clase social. En contraste con Angela, Juan es un chico muy maduro para su edad, que ha visto de todo y con una madre buenísima, pero incapaz de ponerle un freno. Teresa Cantor es decente, honesta y trabajadora, pero nunca ha crecido y sigue enamorada idealmente de Eduardo, esperando un príncipe azul. Pasó de ser una niña a ser una madre-niña, es infantil, soñadora, indecisa y fantasiosa, aunque ha educado a su hijo lo mejor que ha podido, con el resultado de que Juan es valiente, leal, honesto y responsable, un líder nato.</p>
<p>Por su parte, Juan también se siente atraído por Angela desde que la vió por primera vez, pero es para él un ideal inalcanzable. Tras la muerte de su amigo James (léase como se escribe, no con la pronunciación inglesa) en brazos de Angela en el atraco para robar la joya, Juan se hace cargo del hijo de éste, y se hace novio de su enamorada de la infancia y viuda de James , Jazmín (léase yasmín), también miembro de la banda y con la que piensa formar una familia cuando salga del reformatorio. Cuando Juan se da cuenta de que la muerte de James se debe a una decisión de “La Araña”, decide vengarse, para lo cual tiene que averiguar quién se esconde detrás de ese nombre.</p>
<p>Con la convivencia, la relación de Angela y Juan se va volviendo cada día más estrecha, hasta que se dan cuenta de que se han enamorado, pero hay tantas cosas que les separan que se trata de un amor imposible. Paralelamente, Eduardo decide iniciar su carrera política y su ambición y verdadero carácter se van haciendo cada día más evidentes para Angela. Las maniobras de Eduardo para llegar a la presidencia, con la policía y Juan pisándole los talones conforman la trama policiaca de la novela. El proceso de desarrollo de Angela y Juan como personas, y la conciencia de que se aman por encima de todo configuran la trama amorosa.</p>
<p>Víctor Mallarino dota a Eduardo de un carácter risueño, humorístico y absolutamente siniestro. Eduardo es la personificación de la soberbia, soberbia de clase y soberbia intelectual. El proceso de megalomanía y ansia de poder de Eduardo se va intensificando según avanza la novela, hasta que todo lo demás deja de importarle. A Eduardo le van que ni pintadas las palabras de Adam Smith, que hablando del carácter posesivo y acaparador de la ambición de poder escribió que “una vez que esa pasión ocupa completamente el corazón, no admite ni rival ni sucesor. Para los que se han acostumbrado a la posesión e incluso la esperanza de la admiración pública, todos los demás placeres se debilitan y decaen”.</p>
<p>Quizá la personalidad de Eduardo sea un poco exagerada, porque su ansia de poder es demasiado lúcida. La mayoría de las personas que ansían el poder con tanta fuerza acaban convenciéndose a sí mismos de que son los salvadores del pueblo, hombres providenciales e insustituibles que el pueblo necesita, se acaban creyendo su propio papel. Eduardo Carbonell no, él quiere el poder por el poder mismo, para satisfacer su necesidad de sentirse superior a todo el mundo, de saber que los ha engañado a todos y que no hay nadie que le ponga límites. </p>
<p>La novela nos muestra los compadreos de los políticos, las corruptelas, cuando no directamente la pura corrupción, el poco respeto por sus representados, los electores, y la ausencia de vocación de servicio, el reparto de los despojos del Estado&#8230;la vida misma, pero sin recargar demasiado las tintas, de forma que la historia nunca es pesada. A pesar de la corrupción, sobre todo en las altas esferas pero también en niveles inferiores, como por ejemplo en el caso de Juvenal, la novela nos muestra la decidida vocación de algunos personajes y de la sociedad en general, representada por servidores públicos como Martín Pedraza, el Coronel Arbeláez, Salinas y el mismo Benavides, de jugar limpio. </p>
<p>En el otro lado de la trama policiaca, la vida de los barrios se muestra de forma un poco ídilica, porque hay violencia, pero por ejemplo el tema de las drogas en los jóvenes apenas se vé. En cuanto a la producción, las escenas de los robos y atracos de una forma ágil y llena de emoción y tensión, más como un ejercicio de habilidad y precisión, tipo “Misión Imposible” que como un acto de violencia. Las escenas de los robos están muy bien medidas, y transmiten tensión y suspense.</p>
<p>Marcela Carvajal, tan guapa, tan expresiva y tan luminosa, encarna a la perfección el personaje de Angela, una chica educada para ser el perfecto acompañamiento de la vida de Eduardo, la carrera de Eduardo y de todo lo que diga Eduardo. En la escena inicial de su boda, Angela celebra que &#8220;le atrapó&#8221;, cumpliendo las típicas aspiraciones de una chica de su clase social, cazar el mejor partido. Y durante 10 años son felices, Eduardo la trata como a la princesa del guisante y Angela se deja hacer, hasta que algo le supone un revulsivo y ella empieza a pensar en quién es realmente y qué quiere de la vida, y se da cuenta de que no quiere vivir como ha vivido siempre. A lo largo de la novela se hace evidente la transformación y desarrollo de Angela, desde una chica un poco patosa e insegura, siempre a la sombra de Eduardo, hasta una mujer en toda la extensión de la palabra, segura de sí misma y de lo que quiere. Angela es decente, clara y recta, por lo que sufre muchísimo cuando se enamora de Juan y engaña a Eduardo, al que ella cree honesto. En este sentido, es un acierto la idea de que ocasionalmente &#8220;veamos&#8221; u &#8220;oigamos&#8221; lo que Angela piensa o se imagina cuando está con Juan, la pasión irreprimible que él le despierta, porque le imprime mucha pasión a la trama sin necesidad de que el personaje de Angela se &#8220;engorrine&#8221; engañando a Eduardo como Eduardo la engaña a ella. Angela siempre mantiene su integridad.</p>
<p>Manolo Cardona está inmejorable en el papel de Juan Diablo, como nunca más ha vuelto a estar en esas novelas tan bodrio que ha hecho desde que se fue de Colombia a México, donde tiene que fingir el acento, aunque lo haga bien. En México, Cardona es una víctima de su propia belleza física, porque sólo le dan papeles de &#8220;guapón&#8221;, blandos como las natillas y mucho más insulsos. Cardona es un guapo angelical, por lo que necesita papeles más duros para hacernos olvidar esa carita de querubín. En &#8220;Por qué diablos&#8221;, sin embargo, hace un papel más duro, con más aristas, más expresivo, con más matices, y sabe estar a la altura. Menos mal que se ha decidido a volver a Colombia, donde parece que está triunfando con otro papel de &#8220;duro&#8221; en &#8220;El Cartel de los Sapos&#8221;. Por favor, que se quede allí y no vuelva a Telemundo.</p>
<p>Juan Diablo es un chico tan brillante, valiente, y tanta capacidad de liderazgo y mando como su padre, y el contraste está en que, aunque Juan Diablo tiene un origen más que humilde y una ocupación delictiva, mantiene siempre sus valores, su lealtad, su bondad y su sentido de la responsabilidad y su afán de proteger a todo el mundo, mientras que Eduardo, el privilegiado, pervierte todo lo que le han enseñado en su propio provecho.</p>
<p>Además de los personajes principales, encontramos en &#8220;Por qué diablos&#8221; un ramillete de personajes secundarios muy interesantes, desde el bondadoso por dentro y duro por fuera Martín Pedraza, víctima de su educación y sumisión, porque al ser hijo del capataz de los Carbonell admira tanto a Eduardo que no puede ni imaginarse que sea &#8220;la Araña&#8221;, hasta los chicos de la banda, intentando sobrevivir y salir de la mugre como pueden.</p>
<p>Como no podía ser menos en una novela colombiana, también nos encontramos personajes cómicos, Teresa Cantor y sus sueños, pero sobre todo Juvenal, un botarate antiguo miembro de una banda que ahora trabaja en &#8220;el Libertador&#8221; e interpretado por el graciosísimo Ramiro Meneses. A Ramiro Meneses ya le habíamos visto en la telenovela <a href="http://www.todotnv.com/amor-a-la-plancha-canal-rcn-2003.html">&#8220;Amor a la Plancha&#8221;</a> en el papel de William Gula, un papel tan plasta que ni siquiera Ramiro podía hacer nada por él. Como Juvenal, Meneses directamente se sale. Su composición del personaje es tan graciosa, el ritmo de sus frases con ese pretendido defecto de dicción, su expresión corporal, todo te hace reir a carjadas. Confesamos es de las pocas veces en las que hemos utilizado el mando del vídeo para repetir escenas que no fueran de las &#8220;emocionantes&#8221;. Las escenas de Juvenal y las cosa que dice son tan graciosas que las hemos visto varias veces para volver a reirnos, aunque hay escenas de Juvenal que resultan excesivamente largas y un poco pesadas.</p>
<p>En el lado contrario, nada graciosa, está la historia de Lili Chaparro, amiga del alma y confidente de Angela. Lili también es psicóloga y es la directora de &#8220;El libertador&#8221;, una trabajadora vocacional y entregada, que como muchas mujeres enfocadas en su carrera, no tiene vida propia ni tiene más familia que &#8220;sus chicos&#8221;. Es despreciada por Eduardo, por no encajar en su idea de &#8220;lo femenino&#8221; (ese es otro tema que merece capítulo aparte, ¿por qué se identifican como valores femeninos la sumisión y la dependencia y no se puede seguir siendo igualmente femenina siendo fuerte e indendiente?). Pero el problema de Lili no está en que Eduardo tenga una idea distorsionada de lo que debe ser una mujer, es que la propia Lili también lo tiene, de forma que cuando Federico Ponce se convierte en su amante, Lili está dispuesta a ceder mucho más terreno del que debiera en aras de seguir conservando a Federico. Lili aspira también a un príncipe azul y tiene claras las características que debe tener ese príncipe,  las tiene claras en el sentido de que son las características de los príncipes azules de los cuentos, sin más reflexión, que sea guapo, rico y de buena familia, pero Lili no se ha parado a pensar si ser guapo, rico y de buena familia son los valores que ella necesita, si ese tipo de hombre es lo que a ella le va, a Lili la guían sus prejuicios. Por eso, ni mira a Martín, un hombre bueno y tierno, porque no encaja en lo que ella esperaba. Con independencia de que Federico, además, sea un gusano, y con independencia de que, además, la tenga pequeña (es refrescante que se hable de ello sin tanta mojigatería), es Lili la que cae en el papel de sumisa, de ceder su identidad y hasta su personalidad, por conservar a un hombre&#8230; qué error.</p>
<p><strong>LO MEJOR</strong></p>
<p>El guión no sólo es original por la perfecta mezcla de historia policiaca y de amor, también la historia de amor rompe muchos moldes. Para empezar, en este caso es Juan el que es joven y pobre, y ella es la rica y de buena familia. El hecho adicional de que la relación de los dos se desarrolle en un correccional, en una cárcel, es otro elemento curioso.</p>
<p>La relación entre Juan y Angela es apasionada y tierna, a ratos adulta y a ratos adolescente, muy bien llevada. Se incluyen detalles muy realistas, como las preguntas que Juan le hace a Angela sobre si ella le mira o no, y otros muy tiernos, como cuando Juan se ata a la muñeca la bufanda de Angela y la lleva como un amuleto o como cuando Angela le da un beso a Juan en la mejilla y él se toca el sitio y se lo lleva a la boca  ¡Y cómo se miran! Juan y Angela se pasan el día mirándose, siguiéndose con la mirada. Incluso en las escenas en las que no hablan el uno con el otro se les vé en el fondo, sin dejar de mirarse. ¡¡¡bbbrrrrr!!! Otros directores deberían aprender de “Por qué diablos” que las miradas transmiten muchas más pasión que algunas escenas de cama. Los abrazos de “Por qué diablos” también son de los que a nosotros nos gustan, unos achuchones con todos los brazos.</p>
<p>El lenguaje de Juan cuando habla de Angela suena, cómo decirlo, un poco machista, ya que se refiere a ella con frecuencia como “esta hembrita”, o habla de ella y de Jazmín como “mi nena”, pero después de todo Juan es miembro de una banda callejera, un gamin, y no se le pueden pedir peras al olmo. En todo lo demás, Juan es de lo más tierno y amoroso.</p>
<p>Todo en la telenovela resulta de lo más natural, da la impresión de que muchas de las cosas que pasan se incorporan a la trama como si tal cosa, tanto los accidentes, como una torcedura de pie de Purita, como equivocaciones e improvisaciones, en las que Mallarino es el rey.</p>
<p>Otra cosa que nos ha encantado, no se rían, es el cogote de Cardona. Cardona tiene una nuca de lo más sexy, con ese pelito cortado tan cortito. Dan ganas de darle un bocado. </p>
<p><strong>LO PEOR</strong></p>
<p>El sonido de la novela es de lo peor que hemos visto nunca. No sabemos si es problema de la producción o de las cadenas que la emitieron pero la música de fondo está tan fuerte que en ocasiones no se oye lo que hablan, a lo que se añade la dificultad de entender a chicos que hablan en argot. Sea de quien sea la culpa, a los responsables, como diría la Reina de “Alicia en el país de las maravillas” ¡que les corten la cabeza!</p>
<p>Como siempre, el paso del tiempo en las telenovelas es un misterio para el mundo, porque los personajes no viven a ritmo normal. En <a href="http://www.todotnv.com/la-hija-del-mariachi-canal-rcn-2007.html">“La Hija del Mariachi”</a> por lo menos, disimulan y nos dicen que han pasado muchos meses, pero en “Por qué diablos” resulta que James Olarte se muere y en menos de dos meses su mujer ya está enamorada de Juan, ¡qué maravilla de recuperación emocional! El tema del tiempo tiene aquí mas justificación que en otras novelas, porque se supone que Juan es menor de edad, pero no puede ser muy joven para que Angela no sea una roba cunas y no puede pasar mucho tiempo para que Juan siga en el correccional, por lo que el chico se queda suspendido durante mucho tiempo en el espacio indefinido de los “casi 18 años”. Aún así, lo del amor por Jazmín y sus peleas con Toño son como un maratón. </p>
<p>El resto de las cosas son tonterías que comentamos por afán de reirnos. En el cuarto de materiales donde Juan y Angela tienen sus encuentros, el cartel de la puerta que indica la función de la habitación (cuarto de materiales) se lee desde dentro de la habitación y no desde el pasillo, como debería estar. En una escena de amor-sexo entre ellos dos, hacen muchos movimientos de cámara, muy rápidos, para mostrar que es un encuentro muy explosivo y apasionado, pero les hacen dar tantas vueltas sobre sí mismos que parecen una peonza y debieron acabar mareados como patos.</p>
<p><strong>REPARTO</strong></p>
<p>Juan “Diablo” Cantor- Manolo Cardona<br />
Angela Falla.-  Marcela Carvajal &#8230;<br />
Eduardo Carbonell &#8216;La Araña&#8217;.- Víctor Mallarino<br />
Teresa Cantor.-  Marcela Gallego<br />
Purita de Carbonell .- Consuelo Luzardo<br />
Boris Mondragón.- Frank Ramírez &#8230;<br />
Martín Pedraza.-  Diego Trujillo &#8230;<br />
Federico Ponce.- Carlos Congote &#8230;<br />
Toño Mondragón.- Quique (Kike) Mendoza<br />
Juvenal Torres.- Ramiro Meneses &#8230;<br />
Jazmín &#8216;Jaz&#8217; Cordero.- Paola Rey<br />
Reinerio &#8216;Doggie&#8217; Palacios.- Walter Díaz &#8230;<br />
Claudia Riascos.- Maribel Abello &#8230;<br />
Lili Chaparro.- Adriana López &#8230;<br />
Aurelio &#8216;Gaviota&#8217; Restrepo.- Johnny Acero &#8230;<br />
Faustina &#8216;Tina&#8217; Cordero.- Pilar Álvarez &#8230;<br />
Juan Eduardo Carbonell.- Javier Gnecco &#8230;<br />
Luisa Carbonell Falla (Niña).- Ana Maria Abello &#8230;<br />
Jhon Freddy &#8216;El Trompo&#8217;.- Juan Manuel Gallego &#8230;<br />
Genoveva Arbeláez.- Cecilia Navia &#8230;<br />
Carlos Otalora.- Edgardo Román &#8230;<br />
Elias &#8216;La Chanda&#8217; Guerra.- Julián Román &#8230;<br />
Wilmer &#8216;La Rata&#8217; Baquero.- Jorge Rubiano &#8230;<br />
Lia de Falla.- Carolina Trujillo<br />
Marlenis de Torres.- Inés Oviedo &#8230;<br />
Samir Riascos.-  Jaime Barbini &#8230;<br />
Gordillo.- Humberto Rivera &#8230;<br />
Gordo.- Jorge Ivan Duarte<br />
James Olarte Diego.- Jorge Cárdenas &#8230;<br />
Juan &#8216;Diablo&#8217; Cantor (Niño).- Andrés Fierro &#8230;<br />
Teresa Cantor, (Joven).- Isabella Gardeazábal &#8230;<br />
El Ñato.- César Navarro &#8230;<br />
Jess &#8216;Chucho&#8217; Denilson.- Freddy Ordoñez &#8230;<br />
Felipe Aramburo.- Elías Rima Nassiff &#8230;<br />
Cata.- María José Martínez &#8230;<br />
Luisa Carbonell Falla (mayor).- Ágatha Morazzani </p>
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