Sin sabor en “Historias clasificadas”

La Familia Urrutia está en quiebra y para seguir guardando las apariencias decide arrendar la mitad de su mansión a la Familia Schemel, a quienes no conocen pero por su apellido extranjero suponen que son personas de confianza.

Al ver que se trata de una familia de cantantes vallenatos, Alicia de Urrutia, la dueña de casa se niega a que los músicos se instalen allí, pero cuando los Schemel salvan a la Familia Urrutia de un inminente desalojo, ella se ve obligada moralmente a recibirlos en su hogar.

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