Se abre el telón…

Se abre el telón, empieza la novela, y los espectadores nos transportamos a otro lugar, otra realidad, otra vida, algo que nos aparta de la realidad propia o algo con lo que nos identificamos, nos hace pensar o simplemente nos permite pasar el rato. Aunque, como decía Facundo Arana en una entrevista reciente, no se trata de algo esencial, de vida o muerte, sino de simple entretenimiento, la imaginación, la fantasía, la evasión, el juego, es algo tan vital y esencial para el ser humano como respirar.

Las telenovelas, las buenas novelas, cumplen su función cuando nos permiten precisamente eso, imaginar, desdoblarnos, vivir otras vida… ¿Y qué hace falta para que una novela sea buena? Parece que esa es la pregunta del millón, si la supiéramos contestar tendríamos la llave del éxito. Pero no es lo mismo una novela buena que una novela de éxito. Novelas de éxito, o con éxito hay muchas que, sin embargo, no resisten un mínimo análisis: “Prisionera” un bodrio mayúsculo que sólo podría justificar su éxito en la intriga de los espectadores por ver qué nuevas sandeces se le podrían ocurrir al guionista día tras día, o “Gata Salvaje” donde sólo la malísima interpretación de Marlene Favela te dejaba pegada en el asiento, o recientemente “La Tormenta”, como decíamos también en estas páginas, una tormenta de despropósitos, todas totalmente inverosímiles, con personajes chatos, o simplemente inexistentes, monigotes que hablan.

Pero en esta marea de banalidad, también encuentras obras (como en todo, lo bueno es escaso) que son otra cosa, que van más allá, que te dicen algo, que te llegan al corazón, que te emocionan o te inspiran. Normalmente, pensamos que para que haya una buena historia, lo importante es eso, la historia, los actores, con el resultado de que a veces se descuidan otros aspectos de importancia similar.

Para que una historia sea verosímil es necesario un buen guión, que los actores hagan creíble la historia, pero también que la puesta en escena sea realista y atractiva para el espectador. En las películas ocurre menos, pero en las telenovelas hay veces en que la gente parece que ha recogido los trapos viejos de sus amigos para vestirse y donde los muebles parecen de una tienda de saldos. Un ejemplo de buena historia donde esto ocurre es la novela “Machos”, en ella podemos podemos ver a la familia Mercader, eje de la novela. Los Mercader es lo que vulgarmente se llama “gente con posibles”, vamos, sin ninguna duda son ricos. Viven en una gran casa con jardín y piscina, tienen dos personas de servicio permanentemente en casa, la señora nunca ha fregado los platos, los niños estudian (el que quiere) y tienen dinero para irse de farra. Los Mercader tienen un nivel económico suficientemente desahogado como para que no tengan en la multitud de habitaciones de su casa un montón de muebles viejos (no antiguos, ni siquiera clásicos, simplemente viejos) y para que vistan con ropas actuales. La casa y el vestuario son tan incongruentes, tan chocantes, que rompen la concentración del espectador, le distraen. No ayudan ni enriquecen la historia, sino todo lo contrario.

En “Machos” el defecto no está en el guión, interesante y rompedor, ni en los actores, espléndidos todos ellos, ni en los diálogos. El defecto o los defectos son de las personas que se encargan de la ambientación y vestuario de la novela. Otro ejemplo claro de despropósito es la tienda de ropa donde trabajan la familia de Mónica. En la entrada hay un cartel que pone “Ropa de Europa”. Aunque uno no tenga conocimientos para saber si esa ropa esta hecha o no en Europa, lo que si es seguro es que si el citado cartel pretende darle un toque de sofisticación a la tienda, desde luego no lo consigue, porque esa ropa en Europa no se vende ni en los rastrillos.

A nosotros, la historia de los Mercader nos encanta, por lo que intentamos ignorar o no fijarnos en la ropa que llevan, en los muebles que tienen, en la ambientación en general, pero es lamentable que las personas encargadas de este trabajo se lo tomen con tanta ligereza. Sobre todo, porque en muchas ocasiones no es por falta de medios, sino de interés. No pueden romperse la cabeza para hacer un buen guión, para contratar unos buenos actores y luego utilizar como decorados el garaje del productor ambientado con los trastos viejos que arrincona en el desván. Ese el tema. Ese y que los personajes tienen mucho que trasmitir con la ropa que llevan, describen de alguna manera su personalidad, lo mismo que ocurre con la decoración y con resto de los detalles.

Otra novela estupenda, pero perfecta en este sentido es Padre Coraje, en la que la ambientación y el vestuario son sencillamente perfectos. Los decorados, los muebles, los objetos de uso cotidiano, el vestuario de todos los personajes, los coches, etc, están sumamente cuidados, tanto que son verdaderamente excepcionales, como también lo es la ambientación vestuario y decorados de Montecristo (versión argentina). En ambos casos todos los personajes van vestidos de su personaje, como irían si fueran una persona de verdad.

En “Padre Coraje” el personaje de Amanda plasma perfectamente en su ropa y en su casa la clase de mujer que es, culta, inteligente, valiente, elegante. Clara Guerrico también lo hace, es joven, guapa, impulsiva y con un toque sexy del que por supuesto carece el personaje de Ana Guerrico, su contrapunto en la historia, beata, reprimida, inconfesablemente traumatizada por un celos enfermizos.

Lo mismo ocurre con Montecristo, Laura Ledesma es una mujer refinada, débil de carácter que viste como rica porque lo és, que lleva ropa y bolsos caros y que vive en una casa de diseño. Victoria es otro ejemplo típico: cirujana plástica, con mucho estilo, viste muy elegante pero al mismo tiempo más desenfadada que Laura, es una mujer que ha vivido en Europa durante años, y se le nota en su ropa, en su estilo. Pero no son sólo los ricos los que están logrados. Los pobres de Montecristo, la familia Donoso, también visten como lo que son, con ropas sencillas, viven en casas sencillas, pero donde se nota que los decoradores han trabajado, han ambientado una historia y unos personajes que tienen que ser creíbles, traspasar la pantalla. Otro personaje estupendamente construido, no sólo desde el punto de vista de la interpretación, sino también de la ambientación es el de Leticia Lombardo, una mujer rica, con una educación exquisita, que ha terminado casada con un monstruo. Esta mujer vive en una estupenda casa, es rica, tiene mucho dinero, pero es una artista, una pianista, una mujer extremadamente sensible, auténtica que prescinde del boato y el lujo de su clase y viste totalmente como lo que es: una mujer sencilla.

Es difícil encontrar el punto justo, el dedicarle a los personajes el tiempo suficiente para revestirlos por dentro y por fuera, igual en la ropa, en la decoración en la ambientación, pero cuando ese trabajo existe, cuando se cuidan los detalles, la producción se hace grande, la historia crece infinitamente y el espectador lo valora y lo agradece.

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Comments

  1. Gran artículo 😉

  2. Caro_BA dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con este comentario. Creo que un buen guión, buenos actores y el trabajo de escenografía y vestuario (entre otros) llevan a formar un buen producto, que no necesariamente será el más exitoso.

    Una de mis telenovelas favoritas es “Esas Mujeres”, producción de la Record de Brasil (2005). Si no han tenido la oportunidad de verla, les recomiendo que lo hagan. La historia se desarrolla en el siglo XIX. Creo que el guión es perfecto, las actuaciones son fantásticas y se complementan con la música, el vestuario y demás. Pero con todos estos ingredientes, no ha sido la telenovela más exitosa de Brasil y menos en mi país (Argentina) donde desgraciadamente la cortaron por no tener un buen rating. Sin embargo, dejaron por más tiempo a “Frijolito” que me pareció espantosa!!!. Mi pregunta sería, qué quiere ver la gente, qué les atráe??

  3. Estoy de acuerdo contigo Caro_BA, esto es la eterna pregunta de las buenas telenovelas y las comerciales. Pasión de gavilanes no es una novela buenisima y tuvo un exito brutal, en cambio otras que a las seguidoras nos han encantado han pasado sin pena ni gloria, por ejemplo a mi me gusto mucho Dora, la celadora que ha pasado como desapercibida.

    Que les atrae chicos guapos y canciones, las buenas historias solo son para las fieles

  4. sorry pero p.e. La Tormenta es una gran novela…es como una leyenda…un cuento de hadas ..nadie lo toma tan en serio…nadie dice que cree que es posible sobrevivir siete balos etc..pero esa novela aunque no tan exitosa como PDG..tiene algo…algo mágico..que engancha la gente…si no busco una historia de la vida real pues LT es la opcion perfecta…y no me digan que los actores son solo monigotes que hablan 🙁

  5. Chilena dice:

    Lo de Ropa europea me parece chistoso…
    En Chile la ropa “europea” es la que se vende de segunda mano, o sea q ya ha ido usada….no tiene que ve con sofisticacion

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