Promo “Consentidos”

Si otros muchos comentarios terminan con un suspiro, el comentario a esta promo empieza ya con uno. ¿Se acuerdan de lo que decíamos de que parece que sólo existe un guión en el que intercambian datos anecdóticos como se fueran cromos para que no nos demos cuenta de que estamos viendo siempre lo mismo? Pues en esta novela ni siquiera cambian los datos anecdóticos, se limitan a cambiar las caras y ya está. ¡por dios qué peste! En la estela de Rebelde Way, nos traen ahora Rebelde Way 27, colegio, niños ricos y maleducados, uniformes imposibles, adolescentes que cantan, aderezado con búsqueda de hermanita perdida, estética cursiloide, niñas uniformemente guapas, niños uniformemente guapos (los feos no tienen derecho a vivir, suponemos), jóvenes obsesionados con su aspecto y su ropa, y su pelo, y su maquillaje.

En honor de la verdad, diremos que este tipo de novelas juveniles no van dirigidas a nuestro “segmento”, y puede que les atraigan a los adolescentes (yo hace ya tiempo que dejé de serlo), pero desde el punto de vista del espectador frio y objetivo, no influido por las hormonas (o no mucho, o no tanto), el mundo que reflejan estas novelas me repatea, con niños que se pasan de listillos y estupendos, que como son ricos creen que no tienen el deber de respetar a nadie ni a nada, con niñas pequeñas vestidas de putitas desde que tienen 5 años ¿se han fijado en los pantaloncitos del uniforme?, con adolescentes que creen saber más que los adultos, con un mundo ideal donde hacer el imbécil porque eres un adolescente y te toca hacer el imbécil como parte de tu aprendizaje hasta llegar a adulto no tiene consecuencias. O sea, no reprocho que los adolescentes hagan el imbécil, porque es lo que corresponde a esa edad, lo que reprocho es que en estas novelas parezca que lo que decides hacer con tu vida no tiene consecuencias y que todo tiene marcha atrás, cuando hay veces y cosas que no la tienen.

Acabo como empecé, con un suspiro.

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