Prejuicios dentro de prejuicios

Hay un programa de Galavisión que se llama “Netas Divinas” que consiste en que 4 mujeres, famosas profesionales en Méjico por distintos motivos (una es Isabel Lascurain, integrante del trío musical “Pandora”, otras dos, Gloria Calzada y Martha Figueroa son periodistas y la cuarta es Yolanda Andrade, que fue actriz de telenovela, ahora mismo en el Canal de Telenovelas están poniendo “Sentimientos Ajenos” y ahora es presentadora) comentan temas de actualidad con un formato pretendidamente atrevido pero que se queda en nada porque le dedican a cada tema unos 30 segundos de pura superficialidad, aunque tiene cierta gracia porque las chicas mantienen entre ellas una charleta “normal” sin las ñoñeces y pudibundeces que se ven normalmente en Televisa.

El otro día en este programa le hicieron una entrevista a Valentino Lanús en la que hubo un punto que me llamó la atención, ya que en un momento, mientras hablaban de que Valentino se había ido a vivir a Los Angeles, para emprender nuevos proyectos, comentaron el problema que tenían los actores de televisión para que les dieran oportunidades en el cine (George Clooney en una entrevista reciente también hablaba de esa tontería de la jerarquía existente en la profesión en la que los actores de teatro desprecian a los de cine y los dos desprecian a los de televisión, cuando últimamente la televisión está viviendo una época de oro en cuanto a originalidad, riesgo y calidad de sus productos, que superan con creces en muchas ocasiones a lo que se está haciendo en cine). En los supersónicos 3 segundos que duró el tema creí oir que no sólo hablaban de los prejuicios contra los actores de televisión, sino particularmente contra los actores de telenovela, pero unos 5 minutos después (toda una vida para el ritmo con que se despachan los asuntos en este programa), comentaron que era muy gratificante (no utilizaron esa palabra pero esa es la idea) ver que los actores de los telenovela estaban emprendiendo nuevos proyectos, más arriesgados y de más calidad, lo que de forma implícita parecía querer decir que para los mismos actores hacer telenovelas (así sin más, telenovelas, todas en el mismo saco) es un desdoro, un bodrio mayúsculo, un peaje que tienen que pagar para poder hacer cosas verdaderamente “interesantes”, lo que suponemos que en muchas ocasiones es verdad.

Pero, salvo en el hecho de que estamos inundados de prejuicios contra las telenovelas ¿qué tiene de mejor, desde el punto de vista interpretativo, una serie como por ejemplo “Los Serrano”, que una telenovela, digamos “normal”, como pueda ser “Luz María”? (Por lo no hablar de las telenovelas buenísimas que hay, “Padre Coraje”, “Mirada de Mujer”, “Cosita Rica”…” y tantas otras…)Incluso si analizamos la mayoría de las series norteamericanas, que cuentan con unos medios inaccesibles para la industria de cualquier otro país del mundo, y dejando fuera las que son series “de culto” (Los Soprano, The Wire…), muchas de las series, aunque tengan un guión magnifico, “Mujeres Desesperadas” o “Perdidos” por ejemplo, no exigen de sus actores ningún virtuosismo especial ni el ejercicio de facultades extraordinarias para interpretarlos. Y no hablemos ya de muchísimas estrellas de cine, laureadas, admiradas, y estratosféricamente famosas, que en muchísimas ocasiones interpretan películas en las que actuar consiste en hacer acrobacias y estar en una estupenda forma física (Tom Cruise en la saga de Misión Imposible, por ejemplo), sin que por ello nadie considere que eso amplíe o disminuya su capacidad de actuar cuando el guión lo requiera.

En los últimos tiempos, sin embargo, se están viendo intentos de “renovar” el género telenovelero, (Telefé, Televisa Vanguardia), y ahí también hay una cierta manifestación de prejuicios, según lo que se entienda por la palabra “renovar”. Porque el genero de la telenovela no necesita “renovación” si eso quiere decir convertir la telenovela en otra cosa, una comedia, como en “La Ex” y “Sos mi vida” o una serie, como “Montecristo”, la renovación que requiere el género de la telenovela está en que la calidad no se identifique necesariamente con la riqueza de la producción, aunque esto ayude, sino con inversión en calidad de guiones, en una selección de actores por su capacidad profesional y no por sus músculos ni sus tetas siliconadas. El error está en pensar que hacer buenas telenovelas pasa porque la línea central de las mismas ya no sea el amor, sino otro millón de cosas, porque el género encanta y entusiasma a sus seguidores precisamente porque se trata de amor, amor y más amor. Por supuesto que hay series que tienen muchísimo éxito, aunque traten de otra cosa, o sea, el amor no es un requisito imprescindible para que un programa de televisión arrastre al público, pero si hablamos de una telenovela no hay que olvidar que el “enganche” (elemento importantísimo en un programa diario) viene originado precisamente por la historia de amor y su capacidad de conmovernos.

Si hay crisis en las telenovelas, punto sobre el que no hay acuerdo, no es únicamente por el cambio de los tiempos y la mentalidad de la gente, que ya no se interesa por los dramas de mujeres engañadas y abandonadas, madres solteras rechazadas por la sociedad, lo que exigiría que los guionistas se inventasen situaciones dramáticas diferentes, sino también por los prejuicios que han hecho olvidar a los productores que el melodrama es un género perfectamente respetable y por tanto sus reglas no tienen necesariamente que ser cambiadas, ni sustituidas por otras, y que no debe que confundirse con el puro esperpento ni la caricatura. Sólo tomándose el género de la telenovela en serio serán capaces de renovarlo con éxito.

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Comments

  1. QUIERO CHATIAR CON LAS PROTAGONISTAS DE LA NOBELA DE PATITO FEO Y LAS FELISITO POR TODO

  2. prueba

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