Lo femenino: me quiere, no me quiere…

¿Qué es realmente ser “femenina”? ¿Por qué identificamos determinadas características con la feminidad y no otras? ¿Son las mujeres primero seres humanos y luego hembras o a la inversa?

En la identificación de las características típicamente femeninas las telenovelas parecen ir detrás de la Sociedad. O quizá es que las mujeres reales se van apartando progresivamente del ideal de “lo femenino”. En las telenovelas, no sabemos si se elogian o solamente se destacan determinadas características que tienen algunas mujeres, pero que de esta forma se convierten en un estereotipo de cómo son o ya que en muchas ocasiones se trata de nuestras heroínas, de cómo debería ser la “mujer ideal”, que debería ser revisado, para adaptarlo a las mujeres reales. Vaya por delante que no creemos que las telenovelas “marquen estilo” ni influyan para nada en cómo son las mujeres o cómo les gustaría ser, pero aunque su única intervención se limite a reflejar ciertos estereotipos, quizá de alguna manera los refuercen.

En los estereotipos telenoveleros las heroínas son con frecuencia dulces y tiernas (e incluso hay veces en las que nuestros protagonistas las quieren por eso, véase “Corazón Salvaje“, o “Milagros“), que sin negar que son realmente virtudes (a todos nos gustan más las personas amables y cariñosas), ¿son características intrínsecamente femeninas o es que con tanta presión las mujeres se ven forzadas a fingir que son dulces y tiernas, aunque no sean realmente así, para parecer femeninas?

Por lo menos en el caso de la dulzura y la ternura estamos hablando de verdaderas virtudes, pero ¿por qué además de dulces y tiernas las protagonistas suelen ser también dóciles? ¿Y sufridas? En las telenovelas las mujeres ráramente se imponen, ni defienden sus derechos. Y si no defienden sus derechos para qué hablar de sus gustos o sus preferencias. Son frecuentes las heroínas que trabajan de sol a sol para mantener a la caterva de vagos de su familia (“Collar de Esmeraldas”, “María Mercedes”, “María la del Barrio”, “Por amor a Gloria”, “La Baby Sister”…) que la mayoría de las veces abusan de ellas mientras ellas les reprenden con tono quejumbroso (¡malo, malo, has sido muy malo!) pero totalmente inefectivo.

Muchas de ellas son, además de dóciles, débiles, y cuando son fuertes tienen la fuerza de la resistencia (esa característica “femenina” tantas veces alabada lo que particularmente nos parece, para empezar, otro estereotipo, como si no hubiera mujeres débiles y quejicas y para seguir, una trampa, porque mientras las mujeres crean de sí mismas que lo resisten todo seguirán aceptando cargas que no son suyas ¿no dices que eres tan fuerte? ¡Pues leña al mono que es de goma!), mientras que las heroínas que son fuertes-fuertes (para distinguirlas de las fuertes-resistentes) son presentadas muchas veces como poco femeninas (Laura Copioli en “099 Central”). O incluso peor, en muchas telenovelas las protagonistas fuertes son histéricas, como si la fuerza convirtiera a las mujeres en una brujas y ¿cuándo se tranquilizan y ganan el amor del héroe? Pues precisamente cuando se vuelven dulces y dóciles…dale molino.

Reflexionando sobre el tema, nos hemos dado cuenta de que la unica heroína fuerte-fuerte de verdad que hemos visto sin que haya influido para nada en la percepción de su feminidad ni por los demás ni por ella misma, es nuestra amada “Gaviota” la de “Café“. En el resto de los casos de mujeres ostensiblemente fuertes (hay muchas que son normales), su fortaleza es percibida a veces hasta por ella misma, como falta de femineidad. Por ejemplo Amada, la de “La Ex“, es abandonada por su marido por otra mujer, igualmente fuerte y con muchísimos menos escrúpulos, pero que le dora la píldora a Leonardo mucho más, o sea adopta con él una postura aparentemente de sumisión, aunque sea falsa. Amada se queda hecha polvo y duda durante mucho tiempo de sus facultades como mujer (como hembra) y su capacidad de gustarle a un hombre. En otros casos, como la ya mencionada Laura Copioli en “099 Central” la propia Laura es percibida por todos y por ella misma como una especie de marimacho, incapaz de relacionarse con los hombres como una mujer, sino sólo como una compañera. En el caso del papel de Fabiola Colmenares en “Amantes de luna llena“, su marido encima la machaca con eso, hasta que ella se libera, pero se libera totalmente y opta por quedarse sola, lo que para muchas mujeres no resulta una opción feliz.

En el caso de “Ladrón de Corazones“, para que no tengamos duda de lo femenina que es Verónica, a pesar de ser una chica con un par, la hacen ir vestida de una guisa que ninguna mujer normal adoptaría como estilo en un entorno absolutamente dominado por los hombres como es la policía. Que esa es otra, para que las mujeres sean consideradas muy femeninas tienen que adoptar un estilo estético en el que constántemente acentúen sus caracteres sexuales primarios (hablando el plata, el pecho, el trasero o las piernas), lo que de alguna manera las “cosifica” sexualmente hablando. No tenemos nada en contra de que las personas (mujeres y hombres) intenten mostrar al mundo una apariencia agradable, para gustar a los demás y a ellos mismos, lo que no nos gusta es que en muchas mujeres ese “estar guapa” vaya unido indisolublemente a ir mostrando cuanta más piel mejor, como si “estar guapa” y “que los hombres babeen” fueran la misma cosa y la única belleza posible fuera el atractivo sexual puro y duro.

Si la “hembrificación” de las mujeres (reducirlas a su función de hembras) es mala, peor es la exaltación de la inocencia (hablamos de la inocencia mental, lo que opinamos de la física ya tuvieron ocasión de leerlo en nuestro artículo “La camisa de Isabel la Católica“). Y sobre todo la identificación que se hace en las telenovelas en muchas ocasiones entre la inocencia y la ignorancia.

Al identificar inocencia e ignorancia alguno de los matices positivos de la primera se traspasan a la segunda, algo completamente desacertado. La ignorancia y el desvalimiento que conlleva no tiene ningún punto positivo, se mire como se mire. Sin embargo, en las telenovelas, las mujeres más ignorantes atraen a los hombres guapos-ricos-príncipes azules, incluso, no a pesar de su ignorancia sino, para que nos caigamos muertos ¡a causa de ella!.(“La Baby Sister“, “Sos mi vida”, “Muñeca Brava”, “Maria Isabel”, “Cara Sucia”, “Gorrión”…) La ignorancia-inocencia despierta en esos hombres maravillosos, superlativos, cultos de la muerte, el instinto de protección, ¡miren que tierno, como si en vez de buscar una compañera para la vida se compraran un perrito faldero! Aunque nos guste mucho el papel del hombre protector, convengamos que es mejor que los hombres sean compañeros de sus parejas y no sus padres (eso de “yo sé mejor que tu lo que te conviene”, como que no).

Otro tema ¿Se han dado cuenta de que mientras que el héroe es muchas veces atractivo por ser divertido (Santiago en “Las tontas no van al cielo” por ejemplo), nunca hay una heroína fea o normal, lista y divertida que triunfe sobre la guapa y seria?. Como mucho, en ocasiones la heroína (casi siempre Natalia Oreiro y Andrea del Boca), graciosa y también guapa, se lleva el gato al agua pero en las telenovelas, la “graciosa” siempre suele la amiga de la protagonista que, claro, no se come un rosco pero ¡tiene una gracia y un desparpajo…! Y por supuesto, en absolutamente ninguna telenovela el protagonista masculino se enamora de la protagonista femenina nada más verla por ser lista, ocurrente, ni, dios nos asista, gansa y con capacidad de reirse de sí misma. Como mucho, cuando se trata de una protagonista así, se enamora después de haberla considerado una hermanita pequeña o una amiga entrañable, sorprendiéndose mucho de estar enamorado de algo semejante y después de que ella sufra mucho y haga de todo y se someta a una metamorfosis (casi siempre vestirse de forma provocativa, y claro, quitarse las gafas, que las gafas y los hombres deben ser elementos incompatibles) para que él se de cuenta de que ella es “una mujer”. La pera.

En particular hay una actriz argentina que nos revienta que siempre sea la amiga graciosa y fiel de la protagonista cuya vida se limita a escuchar las desgracias de sus amigas guapas, como si simplemente por ser una “no guapa” (ni siquiera hace falta que sea fea, basta con que no sea “la” guapa), tuviera que estar destinada a quedarse para vestir santos. Se trata de Magela Zanotta, que hacía de Diana, la amiga de Laura Cazenave (Gianella Neyra) en “Culpable de este amor” y que recientemente ha sido Andrea la amiga de Ana Montserrat (Mónica Antonopulos) en “Vidas Robadas”. Magela Zanotta es una actriz más que pasable, bastante mona, a la que el único defecto “repele hombres” que le vemos es que no es muy alta, lo que a ojos de los guionistas o directores de casting debe ser un pecado imperdonable, porque siempre la condenan a la soledad más atroz y, no es que tenga relaciones desgraciadas, sino a que los hombres ni la miren. En “Vidas Robadas”, una noche cenan juntos Bautista (Facundo Arana) y las dos amigas, y fráncamente, Andrea es bastante más divertida y abierta que Ana, pero Facundo, serán cosas del guión, no tiene ojos más que para la segunda. Evidentemente, la diversión, la capacidad de conversar y hacer fácil una cena, la cercanía y la amabilidad no son virtudes atractivas, frente a unos ojos y un cuerpo bonito.

Somos conscientes de que el estereotipo de la ausencia de atractivo de la inteligencia femenina es tan ofensivo para las mujeres como para los hombres, ya que presupone que todos los hombres son unos simples que se dejan engatusar con un güito, pero hoy no toca defenderlos a ellos.

En las telenovelas tampoco hay muchas mujeres para las que el trabajo sea algo más que un medio de ganarse la vida, mujeres a las que les importe bastante su profesión y su trabajo. No es que queramos ver a nuestras protagonistas, ni a nadie para qué vamos a mentir, hablando de balances, de seguros y reaseguros y de cálculos actuariales, pero podían poner un poco más de atención a lo que hacen y a lo que son. Sin embargo, mujeres a las que lo que hacen les importa un bledo y que dejan el trabajo a la primera de cambio hay bastantes (Fabiana en “La Baby Sister”, la protagonista de “Sobregiro de amor”…), incluso cuando les hace falta el dinero, lo que ya es el colmo de la irrealidad. Y es que en las telenovelas, la atención por el trabajo y la ambición profesional son características “masculinas” y por eso nuestras “ultra femeninas” protagonistas deben tener como única aspiración querer y ser queridas, lo que está muy bien, pero como proyecto vital es un poco pobre.

El hecho de que el estereotipo femenino de las telenovelas sea tan anticuado se debe, en parte, a que muchas de las telenovelas que se hacen actualmente son refritos de refritos de refritos. Personajes de otra época que no han sido revisados ni actualizados. Aunque afortunadamente ya encontramos algunas novelas en las que las protagonistas son mujeres normales, ni floreros ni mujeres heróicas (Rosario en “La Hija del Mariachi”, Ana en “Vidas Robadas”, Carolina en “Angel de la Guarda”, Lorena en “Querida enemiga”, Angela en “Por qué diablos”) pero aún en las telenovelas modernas muchos de estos estereotipos persisten.

Pero ¿son éstas las mujeres que admiramos? O, incluso si no pretendemos admirar a nuestras protagonistas, ya que sería bastante cargante estar viendo siempre a personajes que, a diferencia de la realidad, todo lo hacen bien, ¿Son estas las mujeres con las que las mujeres se sienten identificadas? Personalmente, ni siquiera pretendo identificarme con las protagonistas, pero sí al menos comprenderlas y sentir por ellas, además de simpatía, empatía, y reconozco que algunas de las heroínas de las telenovelas me parecen marcianas, cuando no me dan directamente cien patadas. ¿A quién le gustan pues, estas mujeres?

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Comments

  1. Me encanta este articulo…muy cierto en la mayoria de las novelas. Me gusto La Hija del Mariachi por que Rosario era una nena luchadora y Francisco queria que ella triunfara profesionalmente y admiraba su espiritu de superacion. Rosario no tenia que mostrar sus dotes femeninos para ser amada…es verdad, creo que cuando hacen los refritos los escritores deberian actualizar el rol de la mujer.

  2. excelente articulo yo tambien creo que norma en pasion de gavilanes,diana en te voy a ensenar a querer y guadalupe en prisionera son fuertes en toda la novela,otros ejemplos de mujeres que son fuertes al principio pero cuando se enamoran se hacen mas felinas son valeria de tierra de pasiones y barbara de dona barbara

  3. muy buen articulo, yo opino que se puede ser femenina sin dejar de tener inquietudes profesionales, las mujeres de ahora en su mayoria somos asi, no digo todas pero yo al menos lo soy .

  4. Maggie Bee dice:

    Yo creo que esta bien tener conceptos de “femenidad” recalcitrantemente anticuados cuando la novela está ambientada en una época donde la mujer se regía por unos patrones de conducta caducos y obsoletos hoy día. Ergo, Mónica en corazón salvaje es un buen ejemplo de lo que las niñas bien de finales del diecinueve en la sociedad católica deberían ser. Aimee rompió el molde y gracias a sus devaneos casquivanos para la época, terminó muerta; el mundo no estaba entonces preparado para aceptar una mujer con voluntad propia. Con lo cual a mi, me pareció bien que bordara y tocara el piano y hablara tantito francés, se confesara dos veces al día y rezara 3 rosarios diarios, agachara la testa ante la voluntad de la madre o del varón más próximo por consanguíneidad; hasta que se topó con un hombre que a todas luces había viajado a través del tiempo, (o de los dólmenes como hizo Claire Beauchamp en “Viajera en el tiempo” de Diana Gabaldon) y ya dentro de el círculo protector de su matrimonio ella pudo conocerse y revelarse como una mujer BIT (en Colombia se dan premios a las mujeres BIT. Berracas, Inteligentes y Toderas) sin dejar de hacer las cosas que hacemos las mujeres y que nos diferencian de los hombres. Y lo bueno de todo es que ya no hay que confesarse ni que rezar rosarios!!

    Recientemente vi una versión de la bbc genial y moderna “The taming of the shrew”, donde la “marimachéz” de la protagonista es Laura Copioli elevada a la décima potencia y me hizo pensar aquello que una vez leí de algún viejito hindú de esos ascetas sabios, que decía que una mujer es capaz de cortarse la nariz con tal de vengarse de su propia cara…. digo todas somos capaces de tener vestigios y conductas femeninas aunque a casi todas nos de urticaria el rosa y ya no sepamos hacer punto de cruz; y cuando se nos provoca también todas somos capaces de sacar adelante a la Copioli que llevamos dentro, porque además siempre hay algun momento de nuestras vidas que nos sentimos Betty y otras la reina de Saba.

  5. ALEJANDRA R. dice:

    excelente articulo…

    como siempre lo e dicho las novelas son buenas y lindas pero tristemente siempre ponen estereotipos estupidos de personas irreales que solo sirven para que comencemos a buscar cosas que no existen…por ejemplo esto de la feminidad no significa que debamos ser estupidas, tontas, sonsas y gallas como dicen una cosa es ser mansa y otra es ser mensa.

    pero que mas igual las seguimos viendo y gustando aunque muchas veces nos presenten como idiotas que creemos cualquier tonteria y cuyo fin es casarse y tener hijos.

    es por eso que la unica novela que me gusta y que creo que nos repentan como seres independientes e individuales es la ex……

    me tengo que ir despues seguire comentando.

  6. Que buen artículo, estoy de acuerdo con todo lo que se ha dicho, pues es muy cierto que en las telenovelas abundan personajes femeninos que no tienen nada que ver con lo que realmente representa ser una mujer. Muchas veces nos pintan como tontas, chismosas, histéricas, locas, etc, etc, etc.

    Lo de la hija del mariachi es muy cierto, por primera vez ví a un personaje de una chica completamente normal como protagonista, luchadora, inteligente, que defiende lo que quiere, fiel a sus sentimientos, amiga y compañera en las buenas, las malas y las peores, pero también con defectos, así como cualquier persona en el mundo. En fin, bajo mi humilde punto de vista es una de las dos mejores protagonistas de novelas que he visto en mi vida, junto con la “gaviota” en “Cafe con Aroma de Mujer”, por ese y por muchos motivos más, LHDM ha roto con muchos estereotipos comunes en las telenovelas.

  7. Barbarita dice:

    Maggie, ¡qué bueno tu comentario! Opino lo mismo sobre las novelas de época y sus modelos femeninos, que no deben verse totalmente con ojos de mujer de hoy en día, pero en el caso de Corazón Salvaje, aunque es verdad que por un lado Juan del Diablo anima a Mónica a convertirse en una mujer y no una sierva, en cuanto ocurre algo él cae en su propio estereotipo de “te dejo porque yo sé mejor que tu lo que te conviene”, que es algo que siempre me ha reventado.
    No se pueden pedir peras al olmo, después de todo también Juan es un personaje de época, pero ella es mucho más coherente que él en ese aspecto.
    En el caso de Aimée, el problema es que es un personaje que rompe moldes, lo que está bien, pero al mismo tiempo es una sinvergüenza, lo que está mal. Y en la novela van las dos cosas indisolublemente unidas, no sé si como la valentía de Aimée sólo fuera consecuencia de su lujuria o qué.
    En cuanto a la dualidad de las mujeres de ahora que llevamos dentro a los dos personajes, la reina de Saba y Betty la fea, totalmente de acuerdo, pero no sé si cuando nos sentimos Betty no es precisamente por nuestra incapacidad natural de ser como el estereotipo femenino que nos impone la sociedad.

  8. ALEJANDRA R. dice:

    queridas amigas que mas podemos hacer, si colocaran en la telenovelas a las mujeres como realmente somos entonces a lo mejor no habrian finales felices, pues sin las estupidas que perdonan todo, las chimosas que cuentan lo que ve o sino se lo inventan, las malas remaleas sin nada que hacer en la vida que darñar a los protas o las mujeres que lo unico que desean es casarse y vivir feliz para siempre no habrian telenovelas, pues si ponen a las mujeres que realmente somos luchadoras, con mente independiente, exitosas en el trabajo, etc, etc no habria nada que ver pues sino siempre quedarian solas o quedariamos aburridos de ver la realidad recuerden que muchas de nosotras (me incluyo) vemos las novelas para salir de lo cotidiano, de ver amores bellos, principes azules, llorar a moco tendido por algo que solo sucede alli y no a nosotros o reirnos a carcajadas

  9. Maggie Bee dice:

    Barbarita, pero es que Juan no deja de ser hombre, y hablando a “calzón quitao” no hay nada más estereotipado que el género masculino. Claro que el pobre fue por lana y terminó trasquilado porque bien que Mónica le dio de su propia medicina.

    De todas formas no nos olvidemos que a partes iguales van tanto la femeneidad como el concepto del príncipe azul…. y para que el príncipe siga siendo cianótico debe siempre estar envuelto en un halo de misterio para que siga siendo elemento de ensoñación nuestro. Una vez escuché a la directora de Bridget Jones que Colin Firth había propuesto que su personaje no podía tener demasiadas secuencias en la película puesto que corría peligro de dejar de ser un sueño de hombre….. lo cual me llevó inmediatamente a acordarme de una secuencia en Antonella donde Gustavo Bermudez le decía a su hijo algo al efecto que un hombre no podía ser siempre un príncipe azul porque como seres humanos también se descomponían, tenían resfriados y les daba diarrea…. y pues es verdad. Hemos de mantener el ideal soñado para vivir la magia.

  10. Hola queridas amigas,
    Después de leer el artículo y los comentarios de Maggie Bee, Barbarita, Tere y Alejandra R, no tengo nada más que añadir, completamente de acuerdo con uds.
    Por eso las novelas que no me cansan son Corazón, Café, La Mentira y LHDM, y en un plan más cómico La Ex.

  11. ALEJANDRA R. dice:

    ooooh! yeaaah!!

    viva la ex, PASION, LHDM, HQLPNS

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