La camisa de Isabel la Católica

telenovela

¿Conocen esa historia (ignoramos si verídica o pura leyenda) según la cual la reina Isabel “La Católica” durante el sitio de la ciudad de Granada juró no cambiarse de camisa mientras la ciudad no fuera conquistada? El caso es que, aunque esa no fuera la intención inicial, la anécdota es mencionada más veces en relación con el espantoso olor, real o imaginario, que debía desprender tan augusta dama que para admirar su voluntad de hierro y su compromiso con “la causa” evangelizadora. Y es con esa primera intención con la que la recordamos ahora.

La famosa camisa nos ha venido a la mente al leer un artículo sobre la falta de vigencia de la virginidad, con el que, salvo en el título “La sociedad moderna no tiene cabida para la virginidad”, no estamos de acuerdo, pero que como ejemplo de que la virginidad ha perdido vigencia declara que “… de un tiempo a esta parte el tema ya no se toca ni se trata en las telenovelas”. Y es que el tema de la virginidad femenina en las telenovelas verdaderamente apesta, hiede.

Y apesta, entre otras, por las siguientes razones:

– Porque crea una mística de la pureza femenina verdaderamente retrógrada,
– Porque eleva lo que es, nos referimos a personas adultas, básicamente una opción personal, a la categoría de virtud,
– Porque a pesar de que se trata una opción que atañe únicamente a las mujeres, la convierte en una exigencia, un requisito que los hombres tienen derecho a esperar
– Porque, salvo en la telenovela “Angel de la Guarda, dulce compañía” en la que el protagonista es un ángel bajado a la tierra donde, por razones obvias, el chico está “inmaculado”, y en las telenovelas “Café” y “Machos“, en los que los protagonistas tienen un “problema”, la virginidad sólo es una virtud predicable de las mujeres, mientras que en los hombre el requisito es precisamente el contrario, cuanta más experiencia mejor. De hecho, en las tres novelas que mencionamos la virginidad de los hombres es una “circunstancia” y no una virtud.

Ejemplos de protagonistas aburridamente “virgencísimas” hay a montones, todas las de Thalía y sus “marías”, las de Andrea del Boca, y las de la emperatriz de la cursilería y el empalagamiento, Aracely Arámbula y otra más. En muchas telenovelas, las chicas inicialmente vírgenes, pierden su “apreciado tesoro”, del que se encuentran tan orgullosas y defienden a capa y espada, ante la avalancha de emociones que les origina el “amor verdadero”, que les origina a ellas, porque en ocasiones el amado las está engañando como a chinas (“El Privilegio de Amar”) o las está probando (“María Emilia”), pero este desvío del camino correcto es “castigado” debidamente con un embarazo no deseado. Porque las vírgenes de las telenovelas no son sólo puras, es que son tontas. (Ojo, que no estamos diciendo que ser casta y ser tonta sean características que en la realidad vayan necesariamente unidas, sólo que en las telenovelas en muchas ocasiones es así). Bueno está que se acuesten o no se acuesten con quien les dé la gana, ¿pero no han oído hablar de los anticonceptivos?¿Después de pensárselo tanto no toman ni la más mínima precaución para que, junto con la pérdida de la virginidad (fuera del matrimonio, qué frescas) vengan aparejadas todas las consecuencias que se supone que las avergüenzan? Sobre todo, teniendo en cuenta que en muchas ocasiones son totalmente conscientes de que el chico con el que se acuestan no es precisamente una mansa paloma (“Dora la celadora”), por lo que es un milagro que, además del embarazo no les pegue otra cosa.

También es verdad que los espectadores de telenovelas hacemos una y otra vez este comentario sobre lo tontas que son las pobres, y presos también del machismo (nadie es perfecto) nos olvidamos que la anticoncepción es tanto una responsabilidad de las mujeres como de los hombres. Vale que las vírgenes de las telenovelas (que dejan de serlo), además de lerdas sean ignorantes, pero los tíos ¿qué excusa tienen los tíos, esos de tanta experiencia, de las telenovelas para no tomar precauciones y ser responsables de sus propios actos? Sobre todo cuando el sujeto en cuestión es nuestro protagonista, esa simple característica debería servir para bajarle del pedestal de “héroe”. En ocasiones, nuestro protagonista, que por supuesto ha pasado por más camas de las que puede recordar y sabe mucho del sexo, excepto ese dato justamente, (fíjense qué mala suerte, como si los preservativos fuesen un artilugio modernísimo que no conocieran porque no están “a la última”) es que se deja llevar por la pasión, pero en otras ocasiones, como en la ya citada “El privilegio de amar” lo único que Víctor Manuel Duval tiene en mente es llevarse al catre a Cristina la protagonista (aunque luego se enamore de ella), por lo que todavía es más inexplicable que no esté preparado para tal evento.

A nuestros protagonistas masculinos también les pasa mucho eso de los embarazos no deseados cuando se acuestan por despecho con la mala de turno, lo que demuestra que ese comportamiento irresponsable no es una excepción, sino la regla general. Y aunque la mala muchas veces mienta y el embarazo no sea real, el hecho de que ellos se lo crean tan ráudamente demuestra que es que en ningún caso habían pensado en tomar ellos mismos las medidas que les evitaran encontrarse en tal molesto trance.

En “Ladrón de Corazones”, la verdad es que el tema de la virginidad no se toca, aunque si se deduce que los protagonistas no lo son, pero el hecho de que primero Verónica, que se muestra extrañadísima cuando se queda embarazada, y luego con Inés, donde es Gustavo el que pone cara de no entender nada, nos hace tener dudas sobre si es que no han tomado precauciones, en cuyo caso no se entiende que estén tan extrañados, cuando los espectadores les hemos visto muy aplicados al tema, o bien, perdonen la guarrada, Gustavo es el protagonista del extraño caso del semen corrosivo que se lleva todo por delante. Todo muy misterioso, como el tema de la novela…

Afortunadamente, y en eso sí que estamos de acuerdo con el artículo que mencionábamos arriba, el tema de la virginidad está perdiendo interés incluso como argumento de telenovela, aunque lo de los embarazos imprevistos sigue ahí como si tal cosa, aunque hay que reconocer que en la realidad están también ahí como si tal cosa. En “Las tontas no van al cielo”, Patricio no sólo deja embarazada a Candy, de la que después de todo está enamorado y con la que se va a casar, sino que también deja embarazada al personaje de Andréa de la Torre, lo que si la historia fuera medianamente normal, haría de Patricio uno de los personajes menos recomendables de la tierra, salvo como donante de semen para una clínica. Estar con él y no tomar precauciones sería como jugar a la ruleta rusa, por la puntería y por la promiscuidad. En “Dora la celadora” no se da ninguna información sobre el pasado amoroso de Dora, pero Juan Urdaneta es otro peligro público, ya que deja embarazadas a la vez a Dora y a Ana María. La locura que le entra a Juan avanzada la novela quizá no sea debida a un delirio del guión sino a que Juan tiene alguna enfermedad de transmisión sexual de esas que te vuelven tarumba, originada por su actividad incesante de casanova, que salta de cama en cama sin tomar ninguna medida preventiva…(No decimos que va de flor en flor porque nos recuerda la terrible escenita de cama con los pétalos…¡¡brrrr, nos dan escalofríos!!!)

En “La Hija del Mariachi” una novela modélica por otros muchos motivos, no sólo el tema de la virginidad no se toca para nada, ya que a nadie le interesa si Rosario era virgen o no antes de acostarse con Emiliano, sino que son los hombres los que, asumiendo que están en una sociedad donde, sean como sean en la intimidad, las mujeres gozan de menos libertad “pública” para según que cosas, son ellos, Emiliano y Fernando, los que se encargan de proveerse de condones, bien comprándolos o bien robándoselos al pobre Mañanitas. En “La Hija” no sólo se desdramatiza y despenaliza el tema del sexo, sino que la adquisición de condones se convierte en un tema de broma.

En realidad, lo normal sería que no se mencionara ni una cosa ni otra, después de todo lo único que nos gusta de las telenovelas es el amor (con su chispita de sexo, para qué vamos a mentir), pero no es necesario que descendamos a esos detalles (que si pertenecen a la esfera íntima de cada uno, ¿por qué no de los personajes?) salvo para bien trivializar el acto de comprar preservativos, algo que supone una carga todavía en muchas sociedades, bien lograr que sea vea como algo común y corriente el hablar del uso de los preservativos y exigir a los chicos que se lo pongan. Salvo por ese fin “educativo” el tema es accesorio y prescindible.

En la única novela donde la virginidad tiene su razón de ser es, precisamente, en “Juana La Vírgen”, porque, el hecho de que Juana no haya tenido relaciones, ni la vez en la que se queda embarazada ni en ninguna otra ocasión, le da fuerza al desconcierto que siente la pobre chica. En el caso de Juana, además, su inocencia se deriva de que es una chica muy joven que todavía ni ha empezado a pensar en el tema, por lo que se elimina el componente “moralizante”, aunque sí se menciona que Juana es una chica con personalidad, que quiere decidir por ella misma cuándo y cómo quiere practicar el sexo, sin dejarse influir por las modas ni por la presión de los compañeros de su edad, actitud que nos parece absolutamente perfecta y que no tiene nada que ver con la pureza, con el honor basado en la sexualidad ni con ninguno de esos conceptos rancios.

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Comments

  1. antes que todo excelente página, lelvo algun tiempo leyendolos…

    el tema de la virginidad femenina aunque nos resulta retrógado, en ocasiones cuando sabemos que la protagonista ha estado con dos o mas hombres la descalificamos, es extraño ver a la heroina acostandose con alguien mas que el prota. pero este no es el tema inicial.

    Betty la fea no era virgen cuando se acostó con armando, hay un ejemplo tambien en esa parte, lo que si me parece extraño de todas las novelas es que esas chicas inocentomnas se van a la cama a la primera oportunidad y no solo eso, por lo general casi todas lo hacen en la playa, sin el miedo de que alguien lo vea, que lanzadas no!

  2. Excelente artículo, siempre con esa chispita de ironía, teneis razón, pero ya que mencionais Las tontas…., ahí por lo menos, se intenta convencer a los jóvenes que usen el condón por miedo al sida, aunque los protagonistas adultos, no sean un ejemplo precisamente, ya que Lanus juega a tres bandas a la vez, pero Camil, no le queda corto.

  3. Maggie Bee dice:

    Yo tenía entendido que el tema de Isabel eran las bragas no la camisa…..total que la miasma de uno y otro debía ser nauseabundo después de tanto tiempo. Y como metáfora ¡quedó simplemente como anillo al dedo!

    Francamente graduar la valía de una mujer por la entereza de su himen es estúpido y directamente proporcional a la estrechez mental de quien postula ese principio. Es tan absurdo como cuando el príncipe Felipe se ennovió con Letizia, con todas aquellas pánfilas de que si era divorciada y patatas. Lo absurdo creo yo es que una mujer que ya traspasó el umbral de los 30 siguiera siendo inmaculadamente virginal.

    Sobre los ejemplos que das, voy a apuntar solo sobre Juana la virgen, porque aunque si fue de factura la virginidad de Juana para empezar, me repateó el hígado como trataron el tema después. La alegoría del tálamo idílico no venía al cuento para ninguna de las dos parejas que por allí retozaron tenían personalidades medianamente dispuestas a tal sobredosis de azúcar ¡y sin Celia Cruz por medio!

    El otro día estábamos comentando este aspecto en deliciosa tertulia una buena amiga y yo. Basándonos en dos novelas que hemos estado siguiendo ambas al mismo tiempo, ya que una novela sin un buen “desmenuzado” en tertulia ¡no sabe igual!

    Estoy hablando de “Pura sangre” y “La dama de troya”. Pura sangre pudimos seguir la versión RCN y “la dama”, seguimos la versión Telefutura y en ambos casos nos quedamos viendo chirivitas con un caso tan atípico dentro de las producciones Colombianas (de igual magnitud que si de golpe y porrazo los actores de las telenovelas Colombianas se vuelven abstemios) El prisma sesgado bajo el cual se trata la sexualidad natural de una pareja que se quiere y se gusta. Queda en ambas producciones bastante absurdo. En Pura sangre, directamente pareciera que el tema lo hubiera elucubrado un concilio vaticano en loor de hipocresía, donde solo los malvados disfrutan con “juegos eróticos” y a la pobre pareja (que se nota se tienen ganas, a duras penas tres besos mal dados en 120 capítulos, y digo mal dados porque a Noveas lo obligaron a guardarse púdicamente las manitas en los bolsillos) Y todo esto aderezado con un mareante movimiento de cámara que insistentemente se regodeaba en la malvada del paseo; quien como en folletín casposo que se precie, sieeeeeeeeeeeempre tiene que estar metida en medio, como el miércoles.

    Con la dama de troya, está pasando tres cuartos de lo mismo aunque acá se ve muy bien que el departamento de corte y confección de Telefutura está trabajando a destajo y francamente a la hora de conseguir nota, yo los dejaba a repetir curso. A mi amiga en cuestión la hastió tanto regodeo en la iniquidad y en la resbalosería chabacana de los malotes, para que a la hora de mostrar como se construye una relación de pareja, con miradas, complicidades, gestos, abrazos, besos y si, cama, que no es impresindible, pero cuando toca, toca….pues no! carajo es que por poco y no los dejan cruzar una frase. ¡vamos que es cretino!

    😉

  4. me gustaria mucho que transmitieran la telenovela venezolana juana la virgen fue hermosa y con unas actuaciones de primera no se van a arrepentir de su eleccion

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