Estudios, profesiones y otras menudencias

Al hilo de nuestro artículo anterior sobre las heroínas desvalidas, nos hemos percatado de otra característica o situación que se presenta en muchas telenovelas, hasta el punto de formar parte del esquema, digamos “clásico” telenoveleril y es el trato que dan, para empezar a la profesión médica, pero en general a cualquier tipo de profesional de los que en España llamamos “profesiones liberales”.

Hablando de Hospitales. El caso es que los hospitales de las novelas son, casi sin excepción cuuuuutres de morirse. Creo que con la única excepción del sanatorio de “Dora la Celadora” las instalaciones sanitarias son de pena (también sale un hospital decentillo en “Maria Rosa búscame una esposa“. El caso es que a veces parecen estar bien por dentro, pero cuando las enfocan desde fuera tienen pintilla de ser ambulatorios de barrio. Sin embargo, en esos hospitales siempre tienen a los mejores especialistas, no sólo de una, sino de todas las especialidades para que el paciente “famoso” (famoso como personaje de la novela, quiero decir) reciba el mejor tratamiento sin que le trasladen a ningún otro sitio. Esos hospitales con tamaño de dedal tienen de todo.

El caso es que, les pase lo que les pase a los protagonistas, al principio todos están en una situación “muy delicada” siempre el médico dice algo así como “para qué le voy a engañar, el paciente está en una situación muy delicada” (Utilizan “muy delicado” como lenguaje pseudo-científico de significado ignoto, en ves de utilizar términos médicos que nadie va a entender) pero en el término de un capítulo, máximo uno y medio, el paciente vuelve a la vida y en un dos por tres ya está saliendo del hospital. Que yo recuerde, la única persona que después del accidente ha permanecido en el hospital durante un tiempo ha sido Consuelo de “Culpable de este amor”, a los demás en cuanto abren los ojos ya ha pasado el peligro y los expelen a su casa sin miramientos ¡Y es que no puede ser menos con ese grupo de médicos omniscientes y sobrehumanos que saben de todas las materias y especialidades!. En “Te Voy a Enseñar a Querer” Rodrígo el médico, interpretado por Didier van der Hove, es a la vez cardiólogo, neurólogo, traumatólo, cirujano, ginecólogo y hasta oncólogo y seguro que alguna cosa más. ¡qué suerte tiene, además de ser tan guapo es así de listo?

Pero el problema está en que, aunque los espectadores somos conscientes del maravilloso servicio médico que reciben nuestros personajes, allí todo el mundo duda de su profesionalidad, o mejor dicho, de su honestidad y su decencia ¿a qué si no viene el que todo el mundo, sin excepcion, le diga a los médicos con ojos llorosos de no poder resistir más: “¡Por favor doctor (o doctora), haga lo que pueda, no escatime ningún medio, no deje que se muera!…”! Y lo que es peor “¡haga lo que haga falta…”

Esto me produce unas dudas horrible, esos ruegos con voz entrecortada ¿serán una parte del ritual médico que desconocemos ¿o es que es muy habitual que a los pacientes por los que nadie pide los dejen que se mueran de asco en un pasillo? ¿A los médicos de las novelas si alguien no les llora no se plantean hacer nada de lo que haga falta? ¿qué hacen con los que no tienen parientes llorosos?¿Los mandan directamente a la fosa común? ¡qué panorama tan aterrador!

Otro problema se plantea en las unidades de terapia intensiva donde está prohibidísmo entrar aunque todo el mundo se pasea como pedro por su casa. En muchas ocasiones, las habitaciones donde se aplican esas terapias tienen un tamaño y un mobiliario que recuerdan un orfanato de Stalingrado…¡pero si en ocasiones el paciente ni siquiera tiene una cama y sigue depositado en una camilla (lo que les decía, un pasillo de la Seguridad social). Eso sí, todo el mundo éstá perfectamente trajeado con una bata de quirófano, un gorro espantosísimo y ridículo, que parece un gorro de ducha y si quieren rematar la faena, a veces hasta les ponen mascarilla, tenga lo que tenga el paciente. Así pasa en Yago, en María Rosa, en Juana la Virgen (aunque ahí si se explica la mascarilla porque parece que Mauricio tiene leucemia), y en muchas más.

Pero eso no es todo, en las novelas siempre hay dos tipos de médicos, los sobornables y los insobornables, lo que supongo que refleja la vida real, salvo que estoy segura de que en vida real, hay una proporción muy baja de los primeros. Sin embargo, por motivos desconocidos, los médicos colaboran con los malos remalos para que el bueno-rebueno siga creyendo que a) el embarazo de turno, por supuesto inventado, se malogró; b) Que esposa del protagonista loca y castradora sigue paralítica, y c) El malo o mala se están moriendo y es imprescindible de todo punto que el prota o la prota se casen en artículo mortis. Cabe otra posibilidad, y es que, como en el caso de Angelina, la mujer de Gustavo en “Luz María”, el médico no sepa que le están engañando, en cuyo caso no se sabe qué es peor, si que el médico sea listo pero sinvergüenza o que sea un zopenco. Lo mismo ocurre, creo, en “Juana”, cuando Carlota la mujer de Mauricio sufre un accidente y chantajea a todo el mundo para que no cuenten que está perfectamente.

Pero el maltrato de las profesiones liberales no se termina con los médicos. ¿qué me dicen de los abogados de las novelas? Suelen ser unos personajes super siniestros y rijosos. Está el abogado que siempre se quiere aprovechar de la doncellita desvalida y se ofrece a ayudarla con su (de ella) problema apremiante a cambio de una sesioncita de manoseo. También está el que se acaba llevando el dinero de la familia pobre de la protagonista desvalida, de forma que a ésta no le queda más remedio que tomar alguna decisión desesperada, tal como casarse con el malo (porque los malos de las telenovelas no es que quieran llevarse al huerto a las chicas, siempre quieren casarse, supongo que para refocilarse igualmente pero bajo el santo manto del sacramento…) o abandonar a un hijo, o algo drástico por el estilo.

En general, los comentarios tanto de los médicos como de los abogados son de un nivel inefable. No es que una pretenda que en las novelas tengan asesores como en la serie “Urgencias”, pero es que hasta un abogado de oficio les podría dar algún consejito para que la trama sea creible. El lío del robo y la ruina de Alejandro Méndez se basa en un problema legal increible a la que sepas un pizca de qué va el tema. Lo mismo se puede decir de la herencia del abuelito Félix, que se reparte en un tiempo vertiginoso, nunca visto en tribunal humano, y con dificultades también insensatas, abstractas y, lo peor, muestra de una ignorancia sideral en temas legales. En Maria Rosa, también hay una confusión legal considerable, como si cualquier persona pudiera tomar las riendas de una empresa aunque no tenga ni un mínimo papel que lo respalde, ni se le haya concedido ningún poder legal. En Alborada, al final parece que se puede tapar todo el secreto, pero es que legalmente eso hubiera sido imposible sin armar un escándalo mayúsculo.

Hay otras profesiones que también suelen ser maltratadas en nuestras telenovelas, ¿te acuerdas tu de alguna?

Fill out my online form.

Comments

  1. sumarfi dice:

    y que me dicen de las enfermeras. La mayoria son unas locas de atar (Mirta en Luz María), manipuladora y malvadas.

    Ahora parecen estar de moda, la serie “enfermeras” y la novela “mujeres de nadie”…veremos como las retratan.

  2. y si hablamos de la multifunción de los médicos? son profesionales en todo clínicos, pediatras, gerontologos,traumatologos, cirujanos, hasta psiquiatras , oculistas, dermatologos, etc como ejemplo cito al Dr Rodriguez en Yago y al Dr Froilan Ponce en Padre Coraje…..que siempre estaba de guardia y en todo lugar

    besos

  3. y los hospitales parece que siempre hay 1 solo en la ciudad tipo Buenos Aires no?

    besos

Speak Your Mind