El sufrimiento de los niños en las telenovelas: ¿recurso fácil?

Hay una cuestión que me ronda por la cabeza desde hace algún tiempo. En los últimos meses me he empezado a percatar de que muchas telenovelas actuales están incluyendo niños, algunos de bastante corta edad, en sus elencos dándoles papeles bastante importantes. Eso no es nada nuevo, hasta existen telenovelas infantiles donde una gran parte del elenco está formado, como es lógico, por niños. También está el recurso, para mi gusto ya demasiado trillado, de dedicar los primeros capítulos de la telenovela a la infancia de los protagonistas para lo cual, naturalmente, hay que contar con menores. Si miramos más allá de las telenovelas, los niños siempre han ocupado un lugar importante en la industria del entretenimiento de muchos países.

Lo que a mí me viene llamando la atención desde hace algún tiempo es cómo algunas telenovelas vienen usando el sufrimiento de sus personajes de corta edad. Por ejemplo, en Corazón valiente recientemente secuestraron a Génesis, la hija de Juan Marcos, una niña que está pasando las de Caín desde que su mamá murió (bien llora esa niña en la novela, la pobre). También en Una maid en Manhattan, a Lalo, el hijo de Marisa, le han diagnosticado un tumor cerebral y hace unos capítulos nos enseñaron cómo le rasuraban parte de la cabeza mientras al angelito le caían las lágrimas. Esa última imagen se me ha quedado gravada.

Está claro que los melodramas juegan con nuestros sentimientos y la telenovela, entre otras cosas, es el melodrama llevado a la televisión. Uno ve una telenovela para emocionarse, no sirve verla fríamente. Muy pocas cosas conmueven más que el sufrimiento de un niño. Aunque sepan que no es de verdad y que, seguramente, habrá un final feliz, a muchos espectadores no les gusta que se haga espectáculo del padecimiento de un menor; se les puede hacer casi insoportable. De alguna forma, les parece injusto que los niños tengan que pasar por situaciones que si les ocurrieran a los personajes adultos, quizás, no les afectarían tanto. Tal vez se trate precisamente de eso, los libretistas y los productores saben que es un recurso casi infalible y por eso lo usan.

En el caso de las dos telenovelas que tomo como ejemplo, el elenco infantil es, diría yo, superior a la media (la televisión está llena de niños repelentes pero éste no es el caso en estas dos producciones). Si me permiten una pequeña impertinencia, yo diría que en el caso de Corazón valiente, los chiquillos son bastante más talentosos que bastantes de los adultos del elenco. Hablando seriamente, si los niños son buenos actores, y los de estas dos novelas a mi juicio lo son, es lógico que tengan sus momentos dramáticos donde puedan lucir sus cualidades interpretativas, capaces de conmovernos y les dejen el histrionismo a las “estrellas” del culebrón.

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