El misterio de las estaciones

¿Se han fijado que en las telenovelas con frecuencia se presenta un extraño fenómeno físico, similar a un agujero en el espacio-tiempo, que hace que cada uno de los personajes se encuentre en una diferente estación del año?

Sólo así se explica que cada uno de ellos vaya ataviado como si la temperatura ambiente que experimentan fuera la opuesta, y mientras unos se encuentran viviendo en el verano otros vayan abrigados hasta las orejas, como si se encontraran en medio del Ártico (o como casi todos viven en el hemisferio sur, en la Antártida).

En 099 Central, las disfunciones del tiempo, bien por el calentamiento global, bien por los enigmas del invierno austral (enigmático para nosotros se entiende), afectan más o menos a todos por igual y, más o menos van vestidos como si la climatología fuera pareja para todos. En esta novela el misterio no está en el tiempo atmosférico, sino, muy al estilo de Barrio Sésamo, en la diferencia de fuera-dentro de los edificios. Salvo en el caso de que Argentina no pongan nunca la calefacción, cosa que dudamos, no se explica que todos los personajes estén en la oficina siempre con el abrigo puesto. En particular, Facundo Arana lleva constantemente una pelliza, que no se quita ni para, literalmente, ir al baño, que parece que le va a dar un sarpullido. Suponemos que los realizadores cuentan con que la belleza y el buen hacer de Arana distraiga a los espectadores para que no nos demos cuenta de la incongruencia,y a puntito estamos, porque la belleza del chico abstrae un rato, pero de vez en cuando, una vuelve en sí y se pregunta. Eso sí, el director deja que los actores se deshidraten, pero lo compensa dejándoles, por un lado, beber mate a todas horas, para recuperar fluidos, y por otro, se lavan, y sobre todo, se echan desodorante a chorros. Teniendo en cuenta lo mal policías que son, seguro que el presupuesto de desodorante de la brigada es mayor que el del equipo de huellas, por poner un ejemplo.

En las telenovelas de Televisa, “La Intrusa” otro ejemplo, los hombres siempre van totalmente trajeados, de día de noche en verano y en invierno. El pobre Carlos Daniel, no sólo lleva traje, sino también chaleco, y ¡pobre criatura! unas corbatas como baberos que dan ahogo sólo de verlas, y no nos podemos ni imaginar lo que debe dar el llevarlas . Si, encima, el trajecito es feo refeo, de colores pastel, el pobre ángel parece un patinador ruso, de esos que ganan todos los concursos de patinaje artístico.

Pero el que se lleva la palma es Ricardo Alamo, que por alguna razón insondable para nosotros, va casi siempre cubierto de ropa, como si fuera una doncellita pudibunda. Si no fuera porque en “Rebeca” Ricardito enseña físico a diestro y siniestro (espléndido por otra parte), nos haría pensar que aparte de la cara y ese cuello (el cuello sí se le vé), Ricardo es como un santo de palo, esos de las iglesias, y que debajo de la ropa no tiene nada. En “Amor del Bueno”, Ricardo, como Bernardo Valdéz, aunque siempre viste una ropa muy bonita, lleva capa tras capa, como si fuera una cebolla. Incluso hay una escena en la que Bernardo está hablando con los hijos de Mónica (Coraima Torres) y mientras que la hija (a quién se le habrá ocurrido elegir a una actriz pintada y repintada que parece la abuela de su madre) va en bikini con un pareo, Bernardo lleva una camisa, que deja ver que debajo lleva camiseta, y una chamarra de cuero. O la chica corre el riesgo de coger una pulmonía o Ricardo está a punto de que le de un torozón. Los maquilladores debían estar quitándole el sudor a chorros.

En “Juana la vírgen”, Mauricio de la Vega no se quita la chaqueta de cuero para nada de nada, e incluso come con ella puesta (¿qué hombre normal no se quita la chaqueta en cuanto llega a su casa?), sin embargo, su esposa Carlota va siempre con unos tirantes y con el pecho fuera, igualita que Desirée, que tampoco se pone una chaqueta así la maten. Teniendo en cuenta que esta última no lleva sujetador, digo yo que se notaría bastante si tuviera frio, por lo que asumimos que no lo tiene. Pero el despropósito no se queda ahí. En la escena de la reconciliación de Juana y Mauricio, en la cabaña de la sierra, Juana llega vestida con el uniforme del colegio, que consiste en un polo blanco de manga corta y unos vaqueros, lo que da a entender que mucho frio no tiene, y Mauricio, por una vez, se ha quitado la chaqueta y se ha sacado la camisa por fuera de los pantalones. Pues, ¡si señores!, cuando parece que los dos por fin va a estar cómodos, a la tía Eva no se le ocurre nada más y nada menos que ¡proponer que enciendan la chimenea!, igualito que si, en vez de en una cabaña en medio del trópico, se encontraran en un chalecito del Tirol…

De acuerdo con que, igualito que Facundo, Ricardo está guapo con casi todo y las chaquetitas de marras le están estupendas (de hecho lo único feo que tiene Mauricio son unos pantalones color garrapata, feos de morirse, mientras que toda la ropa de Bernardo es bien bonita), pero esa no es la cuestión. ¿De verdad es imposible para los encargados de vestuario encontrarles ropa bonita sin que los pobres se derritan? En el caso de Facu, además el problema se agrava porque, cuando no está cubierto de lana, está metido en la ducha, sin cortina ni nada, que debe haber una corriente espantosa y se debe quedar medio helado. Claro que, si se suda tanto por la ropa menos mal que le dejan lavarse. Es una suerte que, eso sí, todavía la pantalla del televisor separa a estos chicos de los espectadores, porque si la subida de temperatura que provocan en la audiencia les llegara de alguna manera, arderían como una tea…

No seremos nosotras las que nos quejemos de las escenitas de ducha de Facu, o de Mario Cimarro por poner otro ejemplo ¿para cuándo una escenita de ducha con Ricardo?, pero esos cambios de temperatura tan bruscos no deben ser buenos para nadie.

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Comments

  1. Katiuska dice:

    Hola a tod@s. He estado recorriendo esta página porque me llamó la atención por los comentarios sobre las telenovelas y las muchas e interesantes reflexiones; pero en ésta en particular me veo casi obligada a dejar mi comentario para al menos tratar de dejar alguna luz del por qué de lo del vestuario. Soy paisana de Ricardo Álamo (venezolana) y lo que les puedo decir es que la falta de lógica que le encuentran al vestuario de las telenovelas (de mi país, no digo nada sobre los demás por desconocimiento)se debe a dos factores estrechamente relacionados: nuestro clima y nuestra cultura del vestuario; esto segundo no es más que consecuencia de lo primero. Aquí, lamentable o afortunadamente según de dónde se sea supongo, no sabemos con qué se come eso de las estaciones. La temperatura media en el año es de 20-25 grados centígrados -osea, ni frío ni calor- en todo el país con variables de quizá unos 10 ó 15 grados de más o de menos en ciertos y determinados lugares(en Caracas, esa variable casi nunca supera los 5 grados). Acá llueve o no llueve; o, en casos “extremos”, hace un pelito más de calor o de frío que lo habitual…Y esos cambios (ahora más que nunca con eso del calentamiento global) rara vez tienen sentido, por lo que aquí los pobres meteorólogos se mueren de hambre. Ello deriva en que nuestra coherencia en lo que vestimos según el clima sea ¡NULA!. Nada nos impide lanzarnos CASI cualquier estilo encima, corra el mes que corra,; enseña quien quiere y se tapa quien quire. Cada quien se pone lo que le provoca, cuando le provoca, siempre y cuando crea que le queda bien, lo que por vanidosos nos gusta mucho porque así uno no se siente uniformado (todos con abrigos/chaquetas o todos en shorts, según la estación). Créanme que quien se pone una chaqueta o un sweter en este clima, es por que le provocó, no porque lo necesite mucho que se diga (excepto por uno que otro aire acondicionado asesino en bancos u oficinas). Con esto espero que ahora entiendan por qué Ricardito no se quita sus sacos ni sus chaquetas casi nunca…para qué, si la veintiúnica razón por la que se los pone es porque lucen bien (como si fuera posible que algo le luciera mal a ese ser ¡DIOXX!)…así como tambieén espero que me disculpen el tratado meteorológico que me lancé 😛 JEJE

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