Echarri vs. Arana…o a la inversa (2/2)

VER LA PRIMERA PARTE en Echarri vs. Arana…o a la inversa (1/2)

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Pablo Echarri

En el caso de Pablo, hemos dejado fuera el comentario sobre su papel en “Los buscas de siempre”, que no hemos tenido oportunidad de ver hasta el momento.

Juan Pablo Zamorano en “Mía sólo mía”

La primera telenovela de Pablo que tuvimos oportunidad de ver, y que ig-noramos si fue o no la primera, es “Mía, sólo mía”. Aún tratándose de una novela tradicional, en la que es probable que el poder de influir de Pablo sobre la misma fuera tan escaso como el de Facundo en “Muñeca Brava” y aún cuando la protagonista femenina es Andrea del Bocca, que padece una protagonitis crónica elevadísima que le hace estar luciéndose en todas sus escenas, incluso con todos estos condicionantes, el papel de Pablo como Juan Pablo Zamorano tiene características singulares.

No nos equivoquemos, Juan Pablo es el típico galán ligón, viva la virgen en todo lo que tiene que ver con las mujeres, acostumbrado al éxito fácil y que dispara a todo lo que lleve faldas, para qué vamos a mentir, pero Juan Pablo, como personaje, tiene matices que lo hacen diferente. Juan Pablo vive en una familia en la que percibe que hay algo raro, que le hace desgraciado. Su padre es un asco, lo que no es muy significativo porque el señor es un asco con todo el mundo, pero como si el hecho de tener un padre dictatorial, arrogante, exigente y despiadado no fuera suficiente, a Juan Pablo su madre tampoco le quiere. Ese elemento de inseguridad personal le confiere a Juan Pablo un carácter más profundo como si Juan Pablo interpretara forzadamente el papel de Casanova, representara un papel dentro de un papel.

Fuera de que la novela es como sopotocientas más, mencionamos este personaje porque es como la introducción o precedente de personajes posteriores.

Diego Moreno en “Resistiré”

El atractivo de Pablo Echarri no es tan evidente como el de Facundo Arana, y quizá por ello puede interpretar personajes de hombre normal. En “Resistiré” la gracia está en que Diego Moreno no es “nada”. No es especialmente listo, ni es rico, ni de buena familia, ni se trata de un hombre tan guapo de los que vuelves la cara por la calle. Diego Moreno es un treintañero con un poco de complejo de Peter Pan, que pasa su vida trabajando en algo que se le da bien pero sin más intención de complicarse la vida, y su tiempo libre con sus amigos de la infancia haciendo lo mismo que lleva haciendo toda la vida. Cuando empieza la novela lo primero que se piensa es ¿y esto de qué va? Porque en realidad parece que la novela va también de “nada”. Pero no estamos aquí para hablar de “Resistiré” sino de Diego Moreno.

Diego Moreno, este chico que no es nada, se ve envuelto en un conflicto, que no vamos a decir que le pueda ocurrir a cualquiera, pero sí es posible que cualquier persona se vea envuelta en algo que le supera, intelectual, moral y hasta emocionalmente, y lo interesante de Diego es cómo crece, cómo madura, cómo afronta todo esto, cómo resiste. Diego pasa de ser una persona que no es responsable ni de sí mismo a, primero, asumir como propia la obligación, la responsabilidad de hacer que Martina Mansur no sólo siga viviendo, sino que además sea feliz. De la noche a la mañana, Diego “adopta” a Martina, la cuida, consuela y protege.

Más tarde, no le queda más remedio que aceptar otras cargas, como la defensa y la salvación de todos los que quiere. Pero es importante saber que, aunque Diego se mete en un lío espantoso, tiene la posibilidad de salir a tiempo, pero no la aprovecha por amor, por amor a Julia. El amor de Diego y Julia nace en un momento, y aunque empieza accidentado, se convierte gradualmente en una relación amorosa muy de iguales. Diego protege y cuida a Julia, y Julia protege y cuida a Diego. Desde el momento que Diego conoce a Julia, sabe que ella es la mujer para él, y no duda ni un momento. Sólo lo que ellos comparten les permite sobrevivir a lo todo lo que les pasa.

De forma paralela al amor entre Diego y Julia se desarrolla la relación entre Diego y Martina, que mientras que por el lado de ella va más allá del amor, porque tiene un componente grande de dependencia emocional, por parte de él es más que amistad, pero no es amor. La relación entre Diego y Martina es instintiva, emocional y no se puede explicar de forma simple. Para él tiene un componente de responsabilidad, de compromiso, que en algún sentido puede ser una carga, pero que simultáneamente le da fuerza, como si su compromiso le sirviera para autoafirmarse en su decisión de no rendirse, de seguir. Algo verdaderamente original y nunca visto hasta entonces en una novela.

Santiago Díaz Herrera en “Montecristo”

Santiago sí que sufre, sufre todo el rato, sufre muchísimo, y no digamos ya cómo se come el coco, que eso ya es de libro. El hecho de que Santiago no sea así de nacimiento sino por las cosas que le han pasado añade más complejidad al personaje, porque Santiago siente rencor por Laura, pero al mismo tiempo la ama, quiere vengarse, pero no todo le vale para vengarse, porque hay límites que uno nunca debe traspasar, odia y está rabioso, pero no disfruta su odio y añora los tiempos en que era confiado y feliz. Lo que Santiago siente nunca es sencillo ni simple, sino que es confuso y es una mezcla de múltiples sentimientos. Si a eso le añades una pasión y una emoción inagotables Santiago es un cocktail explosivo, pero con guinda.

Ver a Santiago consumido por la pasión por Laura, sentado en el borde de la silla mientras espía la pantalla, como si se la quisiera beber, pero con esa cara o esos ojos tan tristes y tan expresivos…El hecho de que, cuando la odia tampoco pueda contenerse, la impresión de que la quiera en contra de su voluntad, que no pueda evitarlo le confiere un atractivo que para qué les contamos…

Al igual que en “Resistiré”, en “Montecristo” también Santiago tiene en Victoria una “amiga-amante” maravillosa, guapa, generosa, honesta y decente, valiente…

El triángulo amoroso y la pasión

A nuestro juicio, ni Julia ni Laura son tan atractivas como Morena, Laura o Clara como personas, no son tan simpáticas, ni tan fuertes. Incluso sus defectos, el hecho de Julia sea interesada, aunque tenga sus motivos, o que al principio Laura sea débil son más antipáticos que los de Morena o Clara, que son indecisas o los de Laura Copioli, que es emocionalmente miedosa. Por circunstancias, el amor de Diego y Santiago empieza con más dudas y altibajos, pero aún así los dos acaban sintiendo también ese amor total, indestructible y absorbente que no puede faltar en una telenovela.

La pasión en estas novelas es urgente, incontenible e irrefrenable, aunque en general ocupe menos espacio que en las novelas de Facundo. Los galanes de Facundo son también más abiertos en la expresión de su amor, y lo declaran sin problema ni vergüenza, mientras que los galanes de Pablo son más reservados y contenidos y no expresan con facilidad sus sentimientos. Los dos tipos de galanes son también opuestos en su expresividad; cuando Yago, Tomás o Coraje sufren, sufren con todo el cuerpo, la cara entera sufre. Diego, y sobre todo Santiago sufren sin gestos muy evidentes, su sufrimiento es igualmente visible, pero de otra manera, sufren con los ojos, con el rictus de la boca, con la agonía en la voz.

Lo más curioso de las novelas de Pablo Echarri sin embargo, es precisamente el triángulo amoroso femenino. En “Resistiré” Martina pelea por Diego, pero lo hace con limpieza y con generosidad, aunque Diego no la ame, Martina sí merece ser amada, no como en otras novelas en las que la tercera es mala como los hermanos malasombra. A Julia no le hace falta luchar por Diego, pero acepta con gracia, comprensión, paciencia y piedad la presencia de Martina en sus vidas. Como Martina es inestable, a veces los mete en líos considerables, pero aún así, Julia la apoya, la contiene y consuela.

En “Montecristo”, el tercer componente del triángulo, Victoria es uno de los más interesantes que se han visto y su relación con Santiago es también especial. Victoria y Santiago se comprenden, se quieren, se necesitan. La relación está más igualada que la que tienen Diego y Martina, porque Santiago se apoya en Victoria y Victoria se apoya en Santiago para salir cada uno de su infierno particular. La relación de Victoria y Laura es igualmente muy tierna. En las escenas de Victoria y Laura, Victoria escucha, compadece, comprende y acepta ser la confidente de Laura aunque a Victoria le duela el corazón cada vez que oye cómo ama Laura a Santiago. Cuando Laura sorprende a Santiago y Laura besándose, tampoco reacciona odiando o desconfiando de Victoria, sino que lo acepta con humildad, modestia y elegancia. Dos buenas contrincantes.

A diferencia de las novelas de Facu, donde lo que separa a los amantes es casi siempre externo, en las novelas de Pablo existe también un conflicto interno, Diego y Santiago viven amores menos “bonitos” porque tienen que hacer elecciones más difíciles, pero más reales. Diego y Santiago también “se acuestan” con otras mujeres, pero siempre tienen una relación de afecto, incluso de amor con esas mujeres, aunque no estén enamorados de ellas. En eso también los personajes de Echarri son más contenidos. Aunque se trate de relaciones placenteras y satisfactorias, en estas relaciones el cariño pesa más, y el sexo es siempre una expresión más de ese cariño. En “Resistiré” hay otra relación sexual que no tiene nada que ver con el amor, y es la que mantiene Diego con Eva Santoro. Hacer que el protagonista de una novela se “prostituya” sea por la razón que sea nos dejó tan asombrados que todavía no hemos cerrado la boca.

Si los amores “facundescos” son los que desearíamos vivir pero no nos los creemos, los amores “pablescos”, aunque sean igualmente imposibles, transmiten la impresión de ser por un lado más posibles, y además, en ese sentimiento de credulidad interviene la creencia también de que, si existieran, tendrían más posibilidades de sobrevivir a la rutina de la vida normal. Santiago y Diego son más “amigos” de las mujeres que Yago, Tomás o Coraje.

LA PERSONA

Recientemente hemos tenido la oportunidad de encontrarnos personalmente con ambos actores y hablar brevemente con ellos. Aunque en su día ya os hicimos un resumen de nuestras impresiones no queremos concluir nuestro “estudio comparativo” sin incluir unas breves notas sobre lo que ellos transmiten de cerca.

Facundo Arana en Madrid 2

Como ya habéis leído en numerosas entrevistas, Facundo Arana es educado, simpático, paciente, cariñoso y generoso con su tiempo. Sus modales, su expresión y la forma de mirar al interlocutor directamente a los ojos transmite una impresión de franqueza y sinceridad. Se expresa muy bien y sin vacilaciones. Su aspecto físico y la cercanía de su trato le permiten proyectar un personaje deslumbrante, como un espejo, que no deja ver qué hay al otro lado. Lo hace tan bien que ni siquiera se le nota. Destacamos esta cualidad o característica no como un defecto, ni como una queja, ya que creemos que tiene perfecto derecho a manejar su imagen, su vida, su intimidad y su confianza como a él le de la gana. Lo que queremos decir es que puede que Facundo Arana sea realmente así…o puede que no lo sea.

Pablo Echarri en Madrid 1

Pablo Echarri es igualmente educado y cortés, pero en un principio da una impresión de ser menos confiado, más cauto que Facundo. Al principio pone la directa y empieza a soltar el “discurso oficial” mientras mide mentalmente al interlocutor para poder decidir cómo comportarse. No tiene el “personaje” tan ensayado o por lo menos se le nota más cuándo está “en el personaje” y cuándo “se sale” del personaje, porque sus respuestas se vuelven menos inmediatas, más reflexivas, con altibajos (en el caso de Facundo esto no se nota y es por eso que decimos que puede que se haya construido un personaje pero puede que no). Eso le permite reírse más de sí mismo y acabar hablando, aparentemente de forma más abierta, de sí mismo, se su trabajo y establecer una relación más personal.

Puede que lo que pase es que a Facundo le “perjudique” su físico (por una vez, ya está bien que a alguien le perjudique ser tan guapo) porque el atractivo de Pablo es de otro tipo no es tan evidente. Lo que queremos decir es que la gente normal también tiene prejuicios y es difícil que presencia de una persona con un aspecto físico tan atrayente, el interlocutor empiece a contarle así sin más sus propias penas y miserias; el deseo de “quedar bien” es mayor. En el caso de Facundo las barreras y la desconfianza no las pone únicamente él. En presencia de Pablo, el interlocutor está más relajado, no interpone su desconfianza, como resultado romper el hielo resulta más fácil.

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Comments

  1. Es verdad, Facundo es demasiado guapo:)

  2. Barbarita dice:

    En realidad, la comparación no es real, porque quizá pueda existir una “competencia” en el sentido de que ambos son dos hombre atractivos, pero como galanes no pueden competir, más que nada porque no parece que Echarri tenga ningún interés en ser un galán y por eso en sus novelas tiene poca “galanura”. Es decir, en sus novelas Echarri es guapo o mejor, está como un queso, porque no puede evitar serlo y estarlo, pero ni en el porte, ni en el tema, ni en el comportamiento de los personajes que elige es un “galán” al uso. En las novelas de Echarri el amor está pero no es lo principal, y comparar a Coraje, que era una novela de aventuras con un galán ideal que suspira, respira, vive y muere por amor, que se arriesga con las hazañas más heróicas, con Montecristo, donde el “galán” (sigo utilizando la palabra para que nos entendamos) ama y piensa en su amor el 30% del tiempo y el resto está pensando en otra cosa, no es muy justo que digamos. Por supuesto que Coraje “enamora” más, pero es que, independientemente de lo guapo, glamuroso y carismático que sea Facundo, Coraje pretende enamorarnos, y Santiago Díaz Herrera no sé lo que prentende, ¿quizá hacernos pensar en la naturaleza de la maldad? pero enamorarnos seguro que no. Y si hablamos de Diego Moreno, más de lo mismo ¿puede tener pretensiones de héroe clásico de novela, un chico de clase media baja, que vende trajes, que no salta, ni pega, ni hace nada especial salvo sufrir como un verraco por amor y madurar? Elemental, querido Watson, si Diego Moreno es como es, teniendo en cuenta que es un personaje de ficción y podría ser lo que quisiera, es porque precisamente no quiere ni ser ni un héroe ni un galán.

  3. Silvina dice:

    Un pequeño comentario, hace dos semanas el Sr.

    Echarri, dijo textualmente “que le encanta que

    en su rol de “galán” sean solo dos para competir

    él y Facundo Arana. Revista “Semana” de la

    República Argentina.

  4. Genial!!!!! Me encantó, felicidades!!!

    Muchísimos de los comentarios y comparaciones son tan, pero tan, acertados…yo creo que lo único con lo que no estoy de acuerdo es con el hecho de decir que Pablo no es obviamente guapo, ya que a pesar de que admito preferir a Facu (aunque sea güero/rubio), me parece que Pablo también es muuuy guapo.

    Igualmente, está excelente, me divertí muchísimo!!!

    Besos, y GRACIAS!!

  5. arana es el mas lindo del pais, el galan perfecto pero echarri es mas canchero,jaja. pero igual t amo mas a vos facu y t felicito x tu paternidad

  6. PetraPan dice:

    Echarri es mas guapo sin duda :)Es hermoso!!!

  7. son tan distintos los dos…yo creo que arana es para marido y echarri para amante!!!

  8. yooooooo dice:

    Pablo te amo!!!!!!!!!!!!!!!!! te re chupo la pija!!!!!!!!!!

  9. facundo toda la vida! ojala que sea feliz siempre y que tenga una vida de novela.
    pablo echarri me cae como una patada en el higado… que sea feliz tambien, pero nadie le quita lo desagradable jejejje

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